El bloqueo del escritor

Muchos escritores (de libros, películas, series o blogs) se quejan seguido del famoso «bloqueo del escritor» (un fenómeno psicológico por el que, de golpe, «pierden la creatividad para escribir»), cuentan «trucos para vencerlo», y demás. A mi nunca me interesó.

Pero hoy pensaba en la (trillada) metáfora de ver nuestra vida como una película en la que somos cada uno de nosotros los que decidimos qué rumbo seguir en el argumento, qué género va a ser la película (puede ser una de esas dignas de Space un Domingo a la tarde, que invitan cordialmente al corchazo en la sien, o una comedia -espero que romántica- con sus idas y vueltas, pero con final feliz), quién va a ser el protagonista, y demás asuntos.

Y con esa idea en mente, pienso que también decidimos si nuestra película va a ser:

  • Una remake de una película vieja: la adaptación de la vida de nuestros padres, siguiendo la carrera que ellos quieren que sigamos, tomando exactamente las mismas decisiones por los mismos motivos que ellos (sin pensarlo por nosotros mismos demasiado), y viviendo la vida sin detenernos mucho a pensar en lo que a nosotros nos gustaría vivir.
  • Una copia de un gran éxito: Investigando 54 veces las biografías de nuestros ídolos o referentes, o hasta viendo el éxito de amigos y conocidos (ahora que con Facebook es tan fácil ver el «éxito» de los demás), y tratando de imitar hasta sus cosas no tan positivas con tal de parecernos un poco más y cumplir con la «fórmula».
  • O una opera prima: Nuestra, personal, original. Por ahí a veces usando algunos recursos conocidos, por ahí habiendo aprendido técnicas de otras «películas», pero dandole nuestra propia visión, nuestro propio ángulo. Nuestro toque.

De uno depende dejar de envidiar a la gente que ve cumpliendo sus sueños y empezar a convertirse en una de esas personas. Dejar de copiar otros modelos o seguir las «reglas» de otros y empezar a probar las propias.

Ultimamente se habla mucho de bloqueos o hasta de procrastinación, de dejar las cosas para después, o de falta de motivación,  y creo que eso puede tener mucho que ver con la falta de sueños y grandes objetivos propios.

No nos queremos sentar a pensar, a conocernos un poco más a nosotros mismos, y a descubrir qué es lo que en el fondo nos apasiona. Tenemos momentos de vagancia total o momentos de acción sin mucha reflexión. La parte del medio, la de pensar para accionar estratégicamente, no nos interesa mucho.

Con las grandes tormentas seguidas por algunos cortes de luz (y con eso de internet) que hubo por éstos días donde vivo, al principio la situación me forzó a uno de esos momentos en los que es de noche, no hay nada tecnológico para hacer, y estoy sin sueño. Así que me senté a leer cosas nuevas y pensar. Y es muy loco cómo eso solito te refresca la mirada de las cosas, y hasta cómo te solucionás solito problemas que venías sin saber cómo tratar.

Mi consejo entonces (que vengo haciendo hace un tiempo) sería: Comprate un cuadernito (o abrí un documento de word aunque sea) y anotá ahí cada día lo que soñás, lo que querés, cómo te gustaría ser o estar, a dónde querés apuntar. No lo que «tendrías que hacer», o lo que «se espera de vos que hagas a ésta edad» o en «éste momento de tu vida». ¡Es tu vida!. Anotá lo que querés hacer, alcanzar, ser, conseguir. Lo que soñás, lo que te da un calorcito especial en el pecho con sólo pensarlo. Lo que te parecería una vida ideal.

Tratá de pensar desde los detalles hasta las cosas grandes. Desde lo chiquito y no tan trascendente hasta lo gigante. Cómo te gustaría que sea tu día de vida, cómo no, cómo te gustaría trabajar, cómo te gustaría pasar el tiempo libre (o hasta con quién/quiénes… pero siempre recordando que nadie es indispensable), todo.

Una vez que con el paso de los días sabés un poco más para qué lado te querés mover, la idea es que, tal como si fueses el director de aquella película que veníamos diciendo, o como si fueses el CEO de tu propia vida, empieces a transformar tu vida en aquella en la que soñaste. Que empieces a hacer los cambios pequeños necesarios para, de a poco, ir mutando de una vida que no te tiene muy conforme a una que consideres ideal.

Wake upSi en tu vida ideal te despertás más temprano, hacés una caminata diaria, desayunás, lees más, ves menos televisión, o hacés más ejercicio, ahí tenés algunos cambios chiquitos y bastante sencillos que YA podés empezar a implementar.

Si en tu vida ideal viajás más, tenés otro trabajo, estudiás una carrera, o vivís en otro lado, ahí tenés algunos cambios un poco más sustanciales que hoy es buen momento para empezar a planear.

Puede que vayan a tomar tiempo, esfuerzo, y mucha planificación previa, pero es impagable que empieces con el objetivo puesto de antemano. No tirando manotazos al aire a ver cuál le pega a la vida que soñás, sino pensando primero, soñando primero, y dirigiendo los manotazos para el lado que tienen que ir después.

Si hoy estás bloqueado, desmotivado, o con más fiaca de lo común, puede que sea porque para tu cabeza o tu corazón no tenés un norte claro.

Por ahí sos el más aplicado del mundo y tenés «la vida soñada» con tu trabajo de traje que gana varias cifras por mes, pero si te sentís así, incluso en ese entorno, me imagino que es por algo. Así que hoy es un buen momento para revisar lo que soñás, a lo que querés apuntar, cuál va a ser el norte, y empezar de cero y motivado a vivir cada día algo más parecido a la vida de tus sueños. 🙂