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Que la pases lindo! Entradas

The Rig: Una plataforma petrolera convertida en parque turístico

A veces, al menos desde este lado del mundo (y con lo que nublan la vista la distancia en km y los prejuicios de las películas), nos da la sensación de que en Medio Oriente puede pasar cualquier cosa. Nunca es una locura que un jeque, un príncipe, o algo por el estilo, use su fortuna de una manera extrañísima. Y a veces pasan cosas como esta que medio que nos confirman un poco esas ideas.

La del video es «The Rig» (en español: «La Plataforma») y se trata de una plataforma petrolífera que está siendo adaptada como una especie de parque turístico y de diversiones.

Van a ser en total 150.000 metros cuadrados con 3 hoteles (en total 800 habitaciones), 11 restaurantes, toboganes de agua, piletas de olas (en medio del Océano Índico, que ya de por sí tendría olas), espacio para shows en vivo, pista de kartings, varios sectores de deportes extremos y de aventura, y bastante más.

De la ubicación, lo único que sabemos es que va a estar en el Golfo Pérsico. No sabemos si es una plataforma abandonada (que sería lo más lógico), o si la crearon especialmente para esto. De hecho, tampoco sabemos si ya está construída o si se va a armar próximamente. No sabemos casi nada.

Todo esto es un proyecto para la ventana 2021/2025 del Public Investment Fund, que tiene entre sus representantes a gente como Mohammed bin Salman, que por ahí lo recuerdes por ser el príncipe heredero de Arabia Saudita, haber colaborado con la campaña de Trump en Estados Unidos, formar algún que otro escuadrón de la muerte para matar críticos y periodistas, violar derechos humanos a troche y moche, y últimamente por ser el dueño del que pasó a ser el club de fútbol más rico del mundo: el NewCastle.

Digamos que entre el misterio que tiene alrededor, la presentación, y la gente que tiene atrás, bien podría ser el comienzo de una nueva temporada de Black Mirror o los Juegos del Calamar (considerando que es en el medio del agua, le quedaría mejor el segundo).

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15 minutes of shame: el ¿placer? de cancelar gente

Hace unos meses me preguntaba en este mismo espacio si sirve de algo cancelar personas. Y es que cada vez que repito el concepto de «cancelar a una persona» (cuando no lo estoy diciendo en broma, que es la gran mayoría de los casos), me genera algo feo adentro.

Este nuevo documental de HBO MAX llamado «15 minutes of shame«, que está producido por Monica Lewinsky (que algo sabe sobre eso de ser públicamente humillada por algún tema propio) y dirigido por Max Joseph (que por ahí conozcas por Catfish, pero que tiene otras cosas geniales que te recomiendo ver, como su espectacular video sobre librerías y cómo leer más)… decía, este documental hecho por esta gente aborda un poco este asunto de la cultura de la cancelación y la humillación pública en el mundo de internet.

A veces hay motivos para tanto enojo y linchamiento público, a veces ni siquiera eso (creímos que había un motivo que al final no era). A veces, incluso teniendo la razón, la «voz popular» se exacerba demasiado al nivel de ensañarse con una persona y arruinarle la vida. Y a veces ni siquiera se trata de la «voz popular», sino de bots, trolls, o demás asuntos.

El documental (que dura una hora y media y se puede encontrar subtitulado en la plataforma HBO MAX) aborda esos asuntos, consulta profesionales, nos ayuda a ver desde la mirada de algunas víctimas, y al menos apunta a repensar esta idea, nuestra participación en esas mareas, y a volver a analizar de cero el asunto de la empatía.

Por lo menos para cuando estás en la duda de si retomar esa serie que no tenés claro por qué seguís viendo, recomiendo darle una mirada (y sobre todo una pensada).

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Héroes anónimos: Lo que ganás por hacer las cosas bien

En un momento del mundo en el que lo que más importa es ser más productivo, generar más para mi, ascender en alguna «escala social» y tener mayor retorno de cada una de mis inversiones (en el que, por ende, comemos sentados en la computadora en la que trabajamos, o buscamos como sea optimizar cada segundo para tener alguna ganancia), me gustó esta idea de una compañía de seguros tailandesa para una de sus publicidades.

Ellos dicen:

«¿Alguna vez te preguntaste qué necesitamos realmente en la vida? ¿O por qué algunas personas que tienen tanto dinero… todavía no están contentas? Este video no es la respuesta, pero puede ser un buen punto de partida para que hagas algo… y empieces a buscar la respuesta por tu cuenta.»

El video es de Thai Life Insurance, y como es de 2014 tiene ya más de 105 millones de visualizaciones en su versión original. Pero además, y es lo que más me apena, estaba acompañado de una campaña con un sitio web en el que la gente contaba «historias de bondad» como las del spot, pero ahora ya está dado de baja.

Sea como sea, en un mundo tan individualista y egocéntrico como está hoy (casi con seguridad podría decir que no importa cuándo leas esto), está bueno volver a refrescar estas joyitas. Volver a animar a los que hacen el bien mientras todo explota alrededor y por ahí estén un poco cansados de no ver resultados en el mundo exterior.

Sigamos un poquito más, que nuestro pequeño aporte, suma. Transforma. Mejora. Y también inspira.

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¿Sirve «cancelar personas»? ¿Para qué?

La buena de Sarah Silverman empezó un podcast en el que habla temas interesantes sobre la vida, la comedia, la política, la cultura, y demás asuntos interesantes.

Gracias a Observando (el newsletter de Axel Marazzi) llegué hasta este pedacito de video en el que habla de la «cultura de la cancelación» (está con subtítulos en inglés, por si sirve):

La pregunta: ¿Qué buscamos cuando encontramos motivos y «cancelamos» a alguien? ¿Que aprenda, que muera, que pague las consecuencias, que pierda vínculos incluso con quienes lo/la hacen mejor persona? ¿Es un castigo o qué es?

Yo encuentro un tweet viejo de una persona (que sí, dice algo que es a todas luces reprobable), lo traigo a la actualidad, lo expongo ante el juicio popular, ¿y busco qué? Si busco prohibir a la persona, o dejarla de aceptar en mi grupo (de gente, de trabajo, político, etc), esa persona va a necesitar un lugar en el que sentirse aceptado/a. Porque así somos: seres relacionales, que viven en comunidad y la necesitan en mayor o menor medida para su desarrollo.

Y el problema es que el grupo que sí lo acepte, es muy probable que sea un grupo… de pensamientos complicados. Y si «los buenos» me rechazaron, y «los malos» me quieren… ahora por ahí yo también soy malo. Y como ellos estuvieron para mi cuando nadie estaba, ahora le soy leal a los malos. Y me radicalizo en las ideas de los malos. Y así estamos, básicamente.

Está bien (y es más necesario que nunca) repudiar las cosas que están mal. Los pensamientos, los actos, los abusos, acosos, y demás comportamientos. Está bien no tragarse más algunas cosas que está mal que nos traguemos (como víctimas o como sociedad en general), pero el problema hoy está siendo el enfoque de ese repudio. Porque nos tragamos tanto tiempo algunas cosas, que estamos respondiendo con odio.

En general, el que «sale vivo» de una cancelada general es el (o la) que tuvo una buena estrategia de comunicación. Ni la mejor persona, ni la más arrepentida, ni la más consciente de sus actos, sino la que supo surfear la ola. Es el que armó una estrategia de relaciones públicas.

Como en general son temas subjetivos, en algunos casos me resulta más fácil tener un enfoque de redención y reparación, y en algunos casos me resulta imposible. Pero está claro que ahora mismo, este método nos está funcionando así: mal. Estamos cancelando gente (siendo jueces), y con eso al final ayudando a radicalizar pensamientos complicados para la vida en sociedad.

Por ahí haya que buscar otro enfoque.

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«Ted Lasso» es la comedia que necesita tu 2020

En una cuarentena en la que (entre varias otras) me vi Los Soprano y The Wire por primera vez (sí, ya sé…), así y todo la serie que más me sorprendió fue una desconocida de la que no escuché hablar para nada. Vale la aclaración: las primeras dos me volvieron loco de la cabeza de lo buenas que son, pero no me sorprendieron porque todo el mundo me dijo que iba a ser así.

Con «Ted Lasso» me pasó que no sé de nadie que la haya visto. La enganché de casualidad, y ya llevo 6 capítulos seguidos sin ni siquiera parar a mirar el celular (sí, es todo un logro). De hecho: paré únicamente para anotarme de escribir este post. Lo termino y sigo mirando.

Ted Lasso es una serie que me sorprendió por lo auténtica que parece. Es naïf, es optimista, es agradable de ver, y me dio la sensación de que no intenta parecer más de lo que es (como me pasa con casi todo, en general, hoy por hoy). Una serie simpática, con personajes entrañables, que te hacen sentir en casa. O por lo menos conmigo lo lograron.

La serie tiene a un entrenador estadounidense de fútbol americano que va a dirigir un equipo de fútbol de verdad (!) a Inglaterra. Pero, sobre todo si no te gusta el fútbol, dejame decirte que la temática es lo de menos. Después de todo, Brooklyn Nine-Nine es una serie sobre policías. El asunto central es una excusa para tener historias y personajes tremendamente queribles que contar.

En el medio de esa excusa están los choques culturales entre Estados Unidos y el Reino ídem, pero además los choques culturales propios del football y el fútbol. Esas cositas del que viene de afuera, que necesita insertarse, pero que a medida que se mueve cambia las reglas del juego con una bocanada de aire fresco para todos. Incluso para los que lo vemos desde afuera.

Y sí, ya sé que estoy sonando a crítico de revista, pero es 100% la sensación que me viene dando al verla. La arranqué hace solo algunas horas y ya me pasa que no quiero que se termine nunca.

Yendo a los datos: «Ted Lasso» es una serie original de Apple TV, comedia, con capítulos de media hora, y con Jason Sudeikis como protagonista y productor ejecutivo (si no te suena, googlealo, porque sí, lo conocés). A 5 días de estrenarse, la serie renovó para tener una segunda temporada, y 2 meses después renovó para tener una tercera.

Hoy ya es, sin lugar a dudas, una de las principales series de Apple TV (que tiene series con gente como Jennifer Aniston y Steve Carell, no es poca cosa), y sin ir más lejos es la única serie original de Apple que ya tiene confirmada una tercera temporada.

Nace con un personaje publicitario que el propio Jason Sudeikis interpretó para NBC Sports en 2013, y hoy ya es, al menos para mi, una de las mejores series de comedias del año.

Últimamente, con tantas opiniones de todos sobre todo (incluso de lo que no sabemos ni tenemos una opinión formada), elijo partir de la premisa de que a nadie le importa mucho lo que yo tenga para decir. Pero esta vez esa premisa original se cruzó con otra premisa, la de que es probable que alguien (al menos una persona que pueda llegar a leer esto) puede estar necesitando una caricia al alma en este 2020 complicado. Y, en mi caso al menos, Ted Lasso cumplió ese papel con creces.

Así que sí, la recontra re mil recomiendo, por si quedaba la duda.

Acá va un trailer para los que están dudando (yo arranqué a verla sin trailer, así que no puedo dar fe del poder de convencimiento que tenga):

Y un contenido plus para los que ya la hayan visto:

https://www.youtube.com/watch?v=3-7OSa0pXfw
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Una terminal de aeropuerto convertida en hotel 5 estrellas

Trans World Airlines fue una de las aerolíneas estadounidenses más importantes de la historia, y hoy es parte de American Airlines. En su momento de auge, allá por los años 50 (la época de Mad Men, Pan Am, y toda esa cosa), mandaron a construir una terminal propia para el aeropuerto de Nueva York. El objetivo era que resalte de las demás aerolíneas. Y digamos que… lo lograron.

La Terminal TWA del aeropuerto JFK cuando se inauguró

Para esa tarea contrataron a Eero Saarinen, un arquitecto nacido en Finlandia que hizo varias obras y monumentos importantes del suelo americano (incluyendo algunas embajadas en otros países).

Lo innovador del resultado que presentó Saarinen (en el que fue uno de sus últimos trabajos, porque de hecho murió un año antes de que se inaugurara) no solamente fue el diseño exterior, que realmente resaltaba de todas las demás terminales, sino también algunas ideas de funcionalidad que después terminaron siendo parte del estándar aeronáutico: los mostradores de facturación, las cintas transportadoras de equipaje, o las «mangas» para llegar a los aviones.

Algunos otros datos que me llamaron la atención de la «TWA Terminal» de Nueva York:

  • Es la terminal que vio la llegada de los Beatles a Estados Unidos en 1965.
  • En 1994 fue declarada monumento histórico.
  • En 2002 llegó a la gran pantalla como una de las terminales de la película «Atrápame si puedes».

Pero, como todo, el diseño avanza, la ciudad se mueve, los usos cambian, y la economía hace de las suyas con las empresas. Así fue que la terminal dejó de funcionar en 2002, y en el año 2005 pasó a ser protegida como uno de los lugares históricos del registro nacional estadounidense.

Nos adelantamos 15 años en el tiempo, y ya en Febrero de 2020 se lanzó al público como un hotel de lujo (sí, después de tanto esperar, digamos que cayó justo en una época bien complicada para empezar con un hotel de lujo…).

La idea fue que no pierda el diseño maravilloso que tuvo desde 1962 (el año en que se terminó de construir), y que conserve también la estética interior de aquellos años. Y acá está lo que a todos más nos interesa: las fotos.

El TWA Hotel, rediseñando la vieja Twa Terminal
La TWA Terminal de noche
El tablero de vuelos del twa hotel
El lobby del nuevo twa hotel en Nueva York
Un salón de eventos dentro del twa hotel
Uno de los restaurantes del twa hotel
Lobby y bares del twa hotel
The London Club, el bar del twa hotel
El lobby del hotel de noche
La habitación en honor a Eero Saarinen
La habitación del hotel
Una de las suites

Hoy tiene adentro 6 restaurantes, 8 bares, una piscina en la terraza (en realidad: «una infinity pool con vista a la pista de aterrizaje del aeropuerto JFK»), una suite en homenaje al diseñador original de la terminal (que, como todas las habitaciones, tiene ventanas insonorizadas, claro), una sala de lectura con el sello de diseño de Herman Miller, distintas tiendas (algunas que venden «memorabilia» de la aerolínea), un museo de aquella época aeronáutica, y dos nuevas alas enteras para las habitaciones.

La infinity pool del twa hotel (una piscina infinita con vista al aeropuerto JFK)

Y por si todo eso no fuera suficiente, además en plena pista tienen un bar de tragos, construído adentro de un avión. Se trata del modelo «Connie», el que usó TWA para sus primeros vuelos intercontinentales. Hoy está restaurado con piezas originales y preparado para recibir turistas de todo el mundo.

El bar del avion

¿Cuánto cuesta una noche en el TWA Hotel?

Dependiendo de la habitación o suite que cada uno elija, claro, pero lo normal (al menos en épocas de coronavirus) sería pagar entre 100 y 200 dólares por noche (hay que considerar siempre que se trata de un hotel de aeropuerto). Cuando el hotel apenas se lanzó, los precios empezaban en los 250 dólares.

Entre las ventajas de estar tan cerca del aeropuerto está el transporte gratuito: para llegar te podés tomar el AirTrain Shuttle (de hecho, incluso si no vas a alojarte en el hotel pero estás de paso y querés pasar recorrerlo, podés hacerlo sin pagar ningún tipo de entrada).

Y por si no te quedaste 100% con las ganas, va un video que hizo la gente de intriper al respecto:

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