Viendo ésta publicidad cortita de Loto, me quedé pensando lo irónicamente real que se torna en nuestra vida muchas veces. Sin darnos cuenta pensamos que los sueños funcionan así. Soñamos algo y nos sentamos a esperar que se nos cumpla el sueño… algún día. Como por arte de magia, sin esfuerzo, sin planes, sin nada más que soñar. Como si los sueños se pidieran al delivery.

Y a veces peor: hasta nos saltamos hasta ese básico paso de soñar. Y dejamos que lo que marque los sueños que guían nuestra vida sean el imaginario popular (¿no es raro que siendo tan diferentes todos soñemos con viajar a los mismos lugares, salir con los mismos famosos, ver al mismo grupito de actores en persona, tener los mismos autos, etc.?) algunas películas o series, los sueños de otros, o hasta los sueños que le convienen a otros, y no siempre a nosotros…

Y queremos «alcanzar la felicidad», pero nunca ni siquiera nos planteamos qué sería la felicidad para nosotros, ni cómo se consigue. Nunca pensamos en qué momento o situación de la vida estaríamos felices o realizados, ni qué pasos hay que seguir para llegar a ese momento.

Así que se me ocurrió que ya que en éstos días el calendario se presta para reflexionar (sí, es cliché reflexionar a fin de año, pero nunca viene mal…), estaría bueno pensar en eso. No crear utopías de poesía, sino sueños puntuales y reales a cumplir por seres humanos normales como nosotros.

Hacernos cargo de nuestro futuro, de nuestros sueños, y de nuestra felicidad. De una vez dejar de echarle la culpa a los demás (familiares, amigos, jefes, ex-parejas), al pasado o al tiempo, y definir qué soñamos, qué pasos tenemos que seguir para cumplir esos sueños, qué cosas hay que dejar, cuáles sacrificar, y a qué cosas abrazarse más fuerte…

Por ahí arrancandolo de ésta manera, el 2011 se parezca más a esos años que soñamos… 😀

The future belongs to those who believe in the beauty of their dreams

«El futuro le pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños.»