Va a ser tan lindo hacer un puente (en la política argentina)

Ultimamente la política en Argentina está bastante complicada. Estamos todos muy metidos e interesados, pero pensamos muy diferente entre nosotros. Y está tan difícil encontrar la objetividad y la verdad entre tanto manipuleo de noticias de parte de los medios (de un lado y del otro, como en todo el mundo), que se complica todavía más esa diferencia de opinión.

Para colmo, como regla general:

  • Todos creemos que el otro piensa lo que piensa porque está enceguecido, engañado, o fanatizado.
  • Todos creemos que somos iluminados de la verdad y el resto o es ignorante, o es fanático, o es un garca que sólo defiende sus intereses (sí: hay ignorantes, hay fanáticos, y vaya si hay garcas, pero no creo que sean la regla general).
  • Todos creemos que las cosas que sabemos nosotros son válidas porque vienen de fuente confiable (diarios, revistas, noticieros, políticos, o «protagonistas»), y que el resto no sabe nada porque lee Clarín o mira 678. Como si no fueran todas nuestras fuentes (sobre todo aquellas dos, pero también TODAS las demás) grandes vaivénes de dinero y de poder.
  • Todos creemos que a las marchas de un lado van todos «por el chori y por la coca», y del otro lado que van todos porque el Grupo Clarín los manipula.
  • TODOS, lo notemos o no, partimos de la premisa de que los otros son todos iguales: unos idiotas (porque los obliga La Campora o Clarín, no como a nosotros, grandes librepensadores).

Y como los otros son todos iguales, generalizamos (dije 8 veces «TODOS» para describir situaciones que no creo que afecten al 100%) y vamos a responderle a todos con el mismo «cassette», y con la bronca que traíamos de antes. Por ahí discutí con un idiota kirchnerista, me quedé con la vena, y cuando mi abuela me diga que está lindo el vestidito que se puso Cristina la voy a reputear por Ultra-Kirchnerista (¡y ni hablar si me llega a defender la Asignación Universal por Hijo! ¡Muerte a la anciana!).

O discutí con un hijo del vecino que repite como lorito lo que dice TN, y cuando mi compañero del laburo (tipazo él) me venga a decir que le parece sospechoso todo lo que envuelve a Amado Boudou, lo re puteo por gorila golpista oligofrénico, ex-novio de la infancia de Cecilia Pando. Porque venimos acumulando mochilas de bronca, odio, y confrontación.

Pero hoy propongo hacer un puente.

Un puente por definición es una construcción que se usa para superar un obstáculo, y que une dos lados extremos. O sea: Algo que intencionalmente se construye, se arma con esfuerzo, para superar cualquier cosa que divida un lado del otro.

En política es difícil ésto de hacer un puente que busque una reconciliación con TODAS las partes que se encuentran del otro lado, simplemente porque muchas de las voces que están allá defienden cosas contra las que me opongo completamente, al margen de lo político, y directamente como ser humano.

No importa de qué lado esté, no me puedo amigar con el que todavía hoy minimiza, justifica o hasta niega una dictadura en la que se torturó y asesinó a muchísima gente. Pero no es eso todo lo que hay del otro lado. Eso es sólo una parte, un pequeño porcentaje.

De los dos lados (el «oficialista», en el que incluyo generalizando a todo el que esté mayormente de acuerdo con lo que propone éste gobierno, y el «opositor», en el que incluyo a todo el que esté mayormente en contra), hay:

  • Representantes corruptos.
  • Gente violenta (descerebrados que físicamente le pegan trompadas a los noteros u otros que por algún ataque personal salen a decir en TV «que se metan las cacerolas en el orto»).
  • Gente intolerante.
  • Gente que persigue la plata y el poder a costa de lo que sea.
  • Medios que muestran la información que les conviene.
  • Gente que discute o va a manifestaciones sin saber mucho de lo que habla.
  • Gente que se contradice. Gente que resta.
  • Tías que reenvían cadenas de mails políticos llenos de odio sin chequear los datos o hasta sin leerlos.
  • Y en los dos lados hay también malas personas.

Pero también hay buena gente.

Si nuestros gobernantes no tienen la madurez, la oportunidad, el espacio, la humildad, o lo que sea que haga falta para tender un puente sincero entre un lado y el otro (no un puente discursivo y oportunista, uno de verdad), empecemos nosotros. Si ellos responden a nuestro voto, ellos tienen que ir para donde nosotros decidamos, no al revés. Así que decidamos hacer un puente que nos una.

Incluso reconciliando un lado con el otro, no vamos a estar siempre de acuerdo en todo, pero vamos a llegar a un clima en el que se respeta al otro por su manera de pensar. En el que no se lo trata (ni inconscientemente) como un idiota, sino como un ser humano igual que yo, que por algún motivo entiende las cosas de otra manera.

Los que buscamos cosas opuestas vamos a seguir buscando cosas opuestas, pero vamos a entender que para eso existe la democracia. Hay un conjunto de reglas básicas para todos (matar nunca va a estar bien, por ejemplo), y en base a eso alguien que representa mi manera de pensar se postula, votamos, y la mayoría decide quién gana en base a cuáles son los temas en los que más le importa hacer foco al mayor porcentaje de gente.

Si mi candidato no ganó, no hago la plancha. Sigo construyendo el país y su democracia. Aunque no necesariamente aceptando todo. Seguiré reclamando si es necesario, caceroleando llegado el caso, pero siempre entendiendo que aunque nunca va a haber un gobierno que contente a todos, ahora le toca al otro (sea el otro Macri, Cristina, u Obama), y eso se respeta, porque así funciona la democracia.

Va a seguir habiendo partidos, diferentes opiniones, y conflictos, pero nos vamos a escuchar un poco más, a respetar un poco más, a dejar de perjudicar intencionalmente y empezar a sacar al país adelante de la única manera que conozco:

Tirando todos para el mismo lado.

¡Va a ser tan lindo hacer un puente!