Murió Steve Jobs

No sé si es snob, nabo, vende-patria, sorete, tilingo, o lo que sea, pero me dolió la muerte de Steve Jobs. Me dolió como si hubiera sido alguien MUY cercano. Un familiar, un amigo muy querido. Sigo en shock, tres horas después de haberme enterado.

Lo que se muere no es «el creador de mi computadora», «el creador de tu iPad», ni demás huevadas que he leído por ahí en tono despectivo. Sacando a mi tecnología de consumo del medio, se muere un Norte en varios sentidos. Un ejemplo, o un modelo a seguir en miles de variantes (sí, ser humano, con errores y cosas malas… de todo se examina todo y se retiene lo bueno).

Un tipo apasionado que contagiaba esa pasión y esas ganas de hacer cosas, de trabajar, de cambiar las cosas. Inspirador, motivador, revolucionario, creador, loco lindo de la cabeza.

Me parece de lo más ñoño ponerse triste por un famoso, y de lo más ñoño cerrar el post con palabras emotivas, como si uno estuviera leyendo un discurso en el funeral del tipo. Pero bueno, en cuanto al dolor: es lo que hay. Y en cuanto a las palabras emotivas, mejor nada. Meto palabras suyas y listo:

«Here’s to the crazy ones, the misfits, the trouble makers. The ones who see things differently. They have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them. But the only thing you can’t do is ignore them. Because they change things. They invent. They imagine. They heal. They explore. They create. They inspire. They push the human race forward. Maybe they have to be crazy. While some see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do. Stay hungry, stay foolish. There is no reason not to follow your heart«.

Murió Steve Jobs