El honor y la honra sean dados a quienes lo merecen.

Entre todos los agradecimientos (justos y justificados) que se hacen a fin de año, quiero hacer uno distintivo, lleno de orgullo y acompañado de un abrazo cariñoso en honor a los buenos tiempos. Quiero agradecerte a vos especialmente por éste año tan lindo que me hiciste vivir.

Por estar conmigo en los momentos más tristes y en las mayores alegrías, en los dolores (¡sobre todo los de muela! ¡cuántos dolores de muela, pote de helado en mano, te bancaste!) y en los regocijos (esos en los que uno solo necesita acompañar la alegría con algo acorde, ni siquiera bueno).

Nos conocimos, nos desarrollamos, aprendimos, crecimos, cambiamos, maduramos…

Así que solo me quedan palabras de agradecimiento por éste 2010. Por entretenerme cuando fue necesario, hacerme pensar y reflexionar sobre la vida en su momento, hacerme entender la historia, aprender de los errores de otros, reirme y llorar algunas muertes.

Y quiero soñar un 2011 lleno de vos, sin que nadie te quiera callar. Que nadie quiera tapar tu voz, ni cerrarte. Así que mi único brindis en éste cierre de 2010, te lo quiero dedicar a vos, Cuevana. ¡GRACIAS POR LA MAGIA! ¡Y que sean muchos años más!. 😛

¡GRACIAS CUEVANA!