«Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.»

Con un título un tanto extraño, y una frase que se atribuye a Edmund Burke y que a muchos les deja bastante para la discusión, quería poner en post algo que estuve pensando.

Pensaba que en un mundo tan lleno de gente garca, con fines y objetivos malos, y con tanto odio, mala leche, y negativismo dando vueltas,  los que militamos por la alegría y la buena onda deberíamos apoyar más al que tiene un efecto positivo en nosotros.

Porque sin darnos cuenta me parece que nos estamos enfocando más en el que hace las cosas mal, o en el que NO nos gusta, que en el que sí. Le estamos dando más protagonismo al que repudiamos que al que admiramos (por curiosidad, morbo, ego, o lo que sea). Y creo que estaría bueno que sea al revés.

Estaría bueno agradecerle más al que nos hace bien de la manera que sea. Apoyar más al que creemos que hace, a su manera y escala, que nuestro mundo mejore.

Y hablo de las maneras que se te ocurran: desde una organización, persona, o grupo de gente, que hace algo que creés necesario de una manera que te parece admirable; alguien que te afecta positivamente con su trabajo, hobbie, arte, manera de pensar, vivir o expresarse; una empresa, un blog, un político, lo que sea…

Tener pequeños gestos de buena onda, agradecimiento, o apoyo desinteresado con esa gente. Devolverles algo, como nos salga, de la buena onda que nos dan.

Nos sale más fácil destruir, así que es muy probable que mucha gente les de con un caño. Por eso, un comentario de aliento, un «Yo te banco», o si querés alguna manera creativa de mostrarles apoyo, va a servir más de lo que uno se imagina…

Me parece que así cambiarían bastante las cosas. Cambiamos lo que damos y a la larga vamos a terminar cambiando lo que nos vuelve. Por un cambio de uno hacia los demás, terminaría mejorandose la vida de uno mismo.

Yo le agradezco a la gente que visita y hace conmigo éste humilde blog. En los comentarios, en las recomendaciones, en los aportes (de todas las formas)… Porque aunque suene chupamedia, es eso mismo: Me alegran la vida, así que los banco.

Me pareció algo copado de pensar, y que podía coparle y servirle a alguien más. Así que ahí está.