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Etiqueta: dentistas

Terminar una relación es como sacarse un diente

Terminar una relación es como sacarse un diente

Por ahí alguien que esté paseando por éste blog o por internet, esté pasando por un momento especial en su vida en el que le venga bien leer justo ésto. No soy muy fan de los dentistas todavía, pero cuando tienen razón, tienen razón. Y después de leer ésto por ahí te venga bien recordar que nada ni nadie es indispensable. 😀

«Mi dentista una vez me dijo que dejar ir es como sacarse un diente. Apenas te lo sacan te sentís aliviado, pero ¿cuántas veces la lengua va sóla al espacio vacío que dejó ese diente?. Probablemente cien veces por día. Sólo porque no haya estado doliendo no significa que no te hayas dado cuenta. Deja un vacío y a veces te vas a encontrar a vos mismo extrañándolo terriblemente. Va a tardar un poco, porque éstas cosas toman tiempo. Pero, ¿deberías haber conservado ese diente? No, porque te estaba causando mucho dolor. Por lo tanto, dejalo ir y seguí adelante».

Yo lo vi en un Tumblr cualquiera. Y aunque no me agarra en un tiempo especial en ese sentido, creo que siempre es buen conocimiento para tener en cuenta en esos momentos propios, o para compartir con alguien que los pueda estar pasando. Así que acá estoy haciendo eso mismo. Relajá, que, como todo, ésto también pasará. 🙂

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Un dolor de muela…

Cargo con un dolor de muela de aquellos que a algunos les evocan a las partes más íntimas de las madres o las hermanas (y a veces hasta las propias, lo que implica más dolor y bronca). Esos dolores que tuve pocas veces en mi vida (y eso que en ésto de los dolores de muela y problemas con los dentistas soy un tipo ducho).

Resulta que tengo una muela que es un misterio más grande que la isla de Lost. Porque ya me dio dolores insoportables y problemas (dos noches literalmente sin dormir ni poder acostarme al hilo), la sacaron y la jodida sigue doliendo cada vez peor. Varias dentistas del consultorio miran el agujero y no tiene nada malo. Le sacan una radiografía y no sale nada. es para matarle. Guacha es.

Y en el medio me pasaron éste video (tengo [email protected] [email protected] muy [email protected] a la hora de acompañar en los malos tragos) de Colgate y el Dr. Muelitas, que además de darme el espacio para quejarme de ésto en el blog, nos responde una añeja duda que teníamos varios…

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The teeth of the tiger

Que haría Rocky?

Una preparación mental de varios días previos. Un mentor tratando de convencerme de que no es tan grave como mi cerebro piensa. Yo mismo diciendome que durante años caí en la trampa de que era más grave de lo que en realidad es, pero que nada más son algunos pinchazos aislados durante no más de 45 minutos.

Un día de la madre y un regalo que el dinero no puede comprar. Como un sacrificio vivo del amor más grande, a lo Jesús agarré mi cruz y el tercer domingo del octubre pasado le dije a mi progenitora «Madre, pidamos turno que vuelvo al dentista. Y ese va a ser mi regalo«.

Tendría que haber ahorrado para un lavavajillas.

Pero no, el señorito la juega de regalo simbólico. Así que a causa de mi madre (y de una pequeña promesa del más puro amor) hace ya dos martes y después de un año de no ir, volví al dentista. Porque el amor es más fuerte.

Sí, más fuerte que te roben el corazón y te maten a tiros en Morón somos todos. La verdadera prueba para el amor era que sea más fuerte que el dentista.

Así que me preparé una imagen motivacional (sí, sí, todo ésto para ir al dentista). Una imágen que despierte en mí el amor, la pasión y el famoso ojo del tigre. La mirada desafiante con la que uno se come al mundo por algo que realmente lo motiva. Y ahora es entre ella y yo.

Alistandome cual vaca que sabe que va al matadero (aunque a ellas por lo menos las matan y se acabó… acá hay que volver a la otra semana), me puse la camiseta de Racing, una campera finita con capucha, los auriculares y «Eye of the tiger» (alias: la de Rocky). Todas esas cosas que a uno por separado le llenan el pecho de coraje.

Porque con ese tema uno se sube al bondi siendo Francella en Extermineitors 2, pero sintiéndose Schwarzenegger en Terminator (antes de ser gobernador de California, Fisicoculturista, y todas esas cosas… sí, convengamos que tuvo muchos baches extraños en su vida el tipo). Casi que le sale decir «¡Traigan dentistas que bolas sobran!«.

Y sí, todos sabemos que más que Schwarzenegger, el sólo hecho de tenerle rechazo al dentista lo pone a uno más en una posición de Francella en Extermineitors 2, pero el engaño de la canción de Rocky es suficiente como para subirse al bondi, recordar todo aquello que lo motiva, y sentir que ya es demasiado tarde para arrepentirse. Así que cumple su cometido.

Y hoy, siendo un nuevo martes en el calendario gregoriano, toca volver.

Toca volver a sentarse en un sillón y entregar la propia inocencia a un maldito torno ruidoso que tantas sonrisas me ha sacado (literalmente, me las sacó, y en su lugar puso caras de ira o de terror). Toca volver a enfrentar a los más profundos terrores de toda la vida, encarnados en una simpática señorita rubia con barbijo que me dice «dale que no es nada».

Toca volver, y efectivamente es lo que haremos. Motivados por amor (como lo haría Jesús) y con el ojo del tigre (como lo haría Rocky).

¡Al ataque mis valientes!.

Rocky yendo al dentista

Al margen: junto con mi imagen motivacional ya está el wallpaper de «What would Rocky do?» de arriba. Si alguno lo quiere se puede bajar desde acá.

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Mis asuntos contra los dentistas IV

Sí señoritas, señoras y señores. Nuevamente tengo asuntos contra los dentistas. Creo que tendría que hacer una categoría en el blog que sea «Mis asuntos contra los dentistas» ya… pero eso al márgen.

En ésta época en la que algún que otro post me hace pensar que tendría que volver a ir al dentista, todas las cosas a mi alrededor funcionan casi dandole la razón a la «Ley de la atracción«. Todo me lleva para ese lado. Todo es dentistas, nenes drogados por las anestesias, y demás.

Y he aquí cuatro pequeñas reflexiones a tener en cuenta con el tema éste de los dentistas:

Mi Defecto

Tengo el curioso defecto de que salvo que:

a) Se note a la vista el problema con los dientes (osea: se me partió una paleta y parezco Pinky de Pinky y Cerebro)…

b) Me duela a niveles nunca antes vistos durante mucho tiempo seguido…

salvo que pase eso, no voy al dentista de un día para el otro. Tengo que planearlo y hacer que mi cerebro se acostumbre a la idea.

Por otro lado, mirando la publicidad de Colgate en el corte de Dr. House me puse a pensar…

Recomendación

¿Alguien me dice desde cuando pasa que algo que está «Recomendada por los odontólogos» es algo bueno y confiable?

Si yo le digo a mi perro «Recomendado por el veterinario que te castró cuando eras chiquito«, ¿el tipo va y compra? ¡No! ¡Y eso que él es animal!

Blasfemia

¿Qué tipo de blasfemia, execración, irreverencia irracional o ataque a la razón es eso de «Consultalo con tu odontólogo amigo«?

¿¡AMIGO¡?

¡Después decimos que Facebook es el que corroe el termino «AMIGO»! ¡Son ustedes, basuras!

(perdón, me cebé mal).

S.A.D.A. (Sindicato Anti Dentista Argentino)

Hace un ratito (minutos) el Capitán Intriga me pasa una noticia que deja bastante claro nuestro punto. Estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias:

Anti-Dentistas

¡Hasta la victoria siempre!

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Mis asuntos contra los dentistas III

Yo soy jodido con los dentistas (ver: Mis asuntos contra los dentistas y Mis asuntos contra los dentistas II), pero me provocan también. Juan Carlos me pasaba hace unos días ésto que publico ahora para que saquemos algunas conclusiones.

Veamos atentamente el video de arriba, llamado «David after the dentist» (si, David después del dentista). Es el video de un nene de 7 años que sale del dentista bajo los efectos de algún tipo de anestesia y dice, basicamente, lo que algunos acostumbramos a oir sólo de amigos en estado de ebriedad.

Miremoslo y analicemos lo siguiente:

  • Si el nene en vez de decir que está volviendo del dentista, está parado en Corrientes y 9 de Julio, decimos que ésta sociedad se viene a pique, que el Paco los está matando a todos, que los pibes no quieren estudiar, se ponen violentos, que «mirá el grito que pegó, ese pibe está dado vuelta», y qué se yo…
  • Si tiene un gorrito y la camiseta de Boca decimos que «el fútbol está cada vez peor», que «no se puede llevar a la familia a la cancha», que «te arman un porro ahí nomás» y qué se yo…
  • Si es época de Creamfields decimos que «mirá los caraduras lo dejaron entrar, si se nota que no tiene 18 ni a palos», y nos ponemos a hablar de estupefacientes y calmantes para caballo.
  • Si el nene tiene un chupín… hablamos de Cumbio. Que «seguro que el pibe es flogger», que «cómo se le ocurre escribir un libro a esa gorda berreta», que «seguro que en el libro está hablando del faaasoooo», y que le da mal ejemplo a los pibes.
  • Seguro además hablaríamos de que la tecnología mata, porque «¿Vos viste? ¡Hacen éstas cosas para subirlas a YouTube! ¡La internés los hace delincuentes, Porota, te lo digo!». Y saltaría algún filósofo desubicado a decir que es culpa de Google.
  • Si el nene está sentado frente a la televisión decimos que «éstos dibujitos japoneses les dan cagaderas, epilepsia y cosas raras», que «algo raro deben tener», que «no te puedo creer que volvieron las Tres Marías», o que «Los Teletubbies (o Cris Morena, la opción que guste más) terminaron su tarea de destrucción de la infancia».

Pero no, como el tipo dice que vuelve de esa forma de tortura moderna y socialmente aceptada que algunos llaman «dentista», nos reímos simpáticamente. Claro. Algún día se va a hacer justicia, el pueblo oprimido se va a levantar y les vamos a meter el torno en los lugares menos apropiados.

Mientras tanto sigamos riendonos del nene, que como se hizo famoso en YouTube, tiene dos videos «modificaciones» del original. Un remix y un video llamado «Chad Vader after the dentist» (que lamentablemente no tiene subtitulado):

El Remix

Chad after the dentist

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