La gente apasionada duerme poco

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Salvo que lo que le apasiona sea dormir, tenés que saber que la gente realmente apasionada, esa que está enamorada de algo y vive ese amor en el día a día, duerme poco. Se desvela pensando, soñando, o haciendo en pos de esa pasión.

Busca, planea, imagina, redefine, averigua, lee, aprende, investiga, avanza de a pasitos, se hace listas, se motiva, busca gente que sienta parecido, se equivoca, vuelve a intentar, se frustra, reaviva la llama… todo lo hace enfocada en ese elemento clave de la vida, que es su pasión.

A veces (creo que nos pasa a casi todos) perdemos el foco y ponemos ese enamoramiento en el freezer de la rutina, la comodidad, de un trabajo que «paga las cuentas», de algo que nos hicieron, algo que nos duele, o algo que no supimos soltar a tiempo. Nos achatamos y ponemos a dormir esa pasión. Y ahí «dormimos bien».

Los momentos en los que mejor dormí en los últimos años, esos en los que cumplía casi al pie de la letra eso de dormir 8 horas al día, fueron los momentos más grises o menos enfocados en esas cosas que en realidad me hacen brillar. Por eso pasa que cuando estás triste querés dormir todo el día.

Pero cuando estás viviendo lo que te apasiona, cuando no sos hipócrita con respecto a ese calorcito en el pecho que te producen ciertos asuntos en la vida, es cuando más brillás, cuando más en armonía estás con lo que sos, cuando más disfrutás la vida y lo que trae consigo. Y ahí querés que los días no se terminen nunca y que la noche pase rápido para despertarte y seguir soñando.

Y ojo: Con esto no estoy recomendando no dormir o dormir poco. Para nada. Dormir es necesario para que el cuerpo funcione como debe, y el cuerpo en buen estado es necesario para vivir todo eso que soñás vivir.

Pero si estás «durmiendo bien», revisá cómo andás de pasiones. Si te despertás y no tenés ganas de saltar de la cama, si estás viviendo la vida esperando al Viernes, si te duelen tanto los Lunes, si un feriado (sólo por el hecho de no ser día laborable) es lo mejor que te pasó en el mes, y si a un «¿Cómo estás?» respondés «Acá andamos, tirando» mi consejo es que revises de nuevo todo.

Porque la vida no se trata de poder aguantar cierto trabajo o cierto estilo de vida. No se trata (o no se debería tratar, me parece a mi que de la vida no se nada) de «estar bien», o «no poder quejarse». No se debería nivelar para abajo y decir que «algo es algo».

Está SUPER bien estar feliz con lo que se tiene y saber valorarlo, pero el verdadero potencial que tenemos adentro se aviva como el fuego: para prender un fuego (supongamos que para un asado, así se hace más rico pensarlo) hay que poner las maderas y el papel en el lugar correcto, darles espacio y aire para que no pierdan el oxígeno, y exponer todo al calor suficiente.

Cuando algo nos apasiona, pasa lo mismo: si a esa pasión le damos el lugar, el espacio, y el disparador necesario, es imposible que no resulte en una llama.

Después, lógico, habrá que mantener el fuego sin ahogarlo y saber echarle más leña cada tanto. 🙂