La casa en la playa

Hace unos días estuve de vacaciones en La Pedrera (Uruguay), desconectado de todo en una cabaña dentro de una reserva natural, rodeado de arboles y naturaleza. Me tiré en la arena a hacer nada, salí a correr, me metí al mar, fui a comer a lugares lindos, me leí casi 2 libros completos, de todo.

Esta reserva con cabañas de madera y cosas lindas, quedaba a unos 200 metros del mar. Eso implicaba que todos los días en el camino a la playa nos crucemos con una casita blanca de película. Toda de madera, con un living «minimalista», hamacas paraguayas, decks, reposeras acolchonadas, y con un ventanal gigante que cubría toda la «pared» que daba al mar. Si alguno vio «The Ghost Writer», con Pierce Brosnan, le digo que era algo así pero en blanco. Era perfecta, y yo me encargué de captar en la foto de arriba su PEOR ángulo. 😛 Pero imaginate que era increíble.

Cada vez que pasaba por ahí, era inevitable imaginarme viviendo en esa casa. Despertarse al amanecer, mirar el mar desayunando algo rico, salir a correr por la playa, leer un rato, pasar un rato en pareja o con amigos, y cada tanto aprovechar la soledad para escribir como loco por horas.

Imposible no pensar en que ahí sí escribiría todo lo que quiero escribir en el blog y que por tiempo o por excusas no llego a escribir. O que ahí sí escribiría finalmente un libro (aunque nunca lo saque a la venta por vergüenza/cagazo). Era mi casa de los sueños como blogger, o hasta como potencial escritor amateur.

Una cosa llevó a la otra y hoy me crucé con esta viñeta que me identificó bastante (y me dejó un poco en offside):

Lo que necesito para escribir

Sumado a eso (y esta parte sólo para el que le interese este blog, el resto disculpe, nos vemos otro día), un comentario de Diana en el post de las «gracias por leer«, me hizo llegar a lo siguiente:

Cantidad de posts en el blog

Esa tabla muestra la cantidad de posteos en este blog en cada mes desde que se empezó a escribir (en Marzo de 2006) hasta hoy mismo. Hay varias conclusiones que saqué al respecto, pero la más dura fue notar que el año pasado fue el peor año completo (en cantidad) desde que empecé el blog. Y que desde 2009 todos los años escribí menos entradas que el año anterior. Así que uno de mis objetivos para este 2014 (al que le di un mes completo de ventaja) es superar la nefasta marca de 2013 y volver a publicar una cantidad decente de entradas.

Decente para el que lee y decente para mi, que también necesito sacar de mi sistema y compartir con alguien en el mundo todas estas cosas sin importancia pero que tanto me gustan. 😛

Así que al que lee y espera algo de este blog, sin culpa pero con ánimo de cambiar las cosas, le pido perdón por el ritmo de 2013. Y prometo mejorar en 2014. Y que la historia me juzgue, señoras y señores (?). 😛