Vivir una vida más intencionalHoy leía un post de Leo Babauta (autor del blog Zen Habits) que se llamaba «An intencional life«. Ahí él plantea las diferencias entre vivir una vida en piloto automático y una «vida intencional». Una vida que siga rutinas automatizadas vs. una vida que entienda a cada momento por qué hace lo que está haciendo. Y la idea me gustó y me dejó pensando un rato.

Es lógico que un poco de rutina, o un poco de sistemas y cosas que salgan automatizadas, siempre viene bien. Sin eso, uno tendría que aprender la vida desde cero cada mañana. Pero el problema es cuando esa automatización abarca la mayoría de la vida, llevándose con ella hasta esas cosas que hacemos sin apuro y por placer.

En el fútbol se diferencia quien toca la pelota con la mano de manera «intencional» del que lo hace de forma «casual» o «de carambolas», como diría mi abuela. Es fácil: Si no lo hizo a propósito, si no lo hizo con un objetivo en mente, con intención premeditada de hacerlo, no tiene sentido. Fue «de rebote».

Lo triste, volviendo a la idea del post, sería vivir la vida de carambola, de rebote. Puede que algún rebote nos favorezca, puede que algún «golpe de suerte» nos empuje la pelota para el arco que pateamos, pero no parece ser una estrategia que tenga mucho sentido a largo plazo. Pareciera tener más sentido arrancar el camino sabiendo para dónde caminamos, para dónde apuntamos. Si en el camino encontramos algo mejor, bienvenido será, pero en ese caso lo peor que nos podría pasar sería llegar exactamente a donde planeamos.

Entonces la propuesta es empezar a pensar la vida de una manera más intencional. Empezar a pensar más a dónde queremos llegar con lo que hacemos, por qué hacemos eso y no otra cosa, por qué eso que hacemos lo hacemos de ésta manera y no de otra, por qué vivimos donde vivimos, trabajamos donde trabajamos, salimos con quien salimos. Desde las cosas grandes y fundamentales hasta las pequeñas decisiones que nos consumen tiempo y nos acercan o alejan de nuestros objetivos.

Ojo: Vivir la vida libre, no vivirla enfrascados en ese único plan, no vivir encerrados en una única idea, pero sí arrancar el camino con una idea en mente. Con sueños, objetivos, metas. Y que cada cosa que hacemos sea porque tenemos una intención, una lista de ideas, valores, proyectos, sueños, inclinaciones o sentimientos. No hacer por hacer, sino hacer a consciencia. No vivir por vivir, sino vivir conscientes de que estamos viviendo. Vivir una vida más intencional. 🙂