Hace ya 4 años escribí «La importancia de llamarse Milton«, un compilado de grandes Milton’s (reales y ficticios), héroes a lo largo de la historia, y de las imposibilidades que tiene uno al tener un nombre tan particular.

Ese post se fue llenando de Milton’s de alrededor del mundo que se vieron identificados con la causa. Como que se desplegó el «Orgullo Milton» y nos animamos entre nosotros diciendo que vivimos una realidad que los Jonatan’s no pueden entender.

Pero uno de nuestros puntos débiles, una deuda eterna, es el tema de las tazas, llaveritos, patentes, y demás cositas con nombre. Los Milton’s no tenemos de esas.

Y ahí entra en el plano Ricardo, dueño de los stands de Pequeñeces de los shoppings (quien se enorgullece de ser el que trajo éstas tazas a Argentina hace 15 años), que leyó aquel post, se apiadó de mi y me hizo una taza de Milton especial para la ocasión.

El viernes retiré mi taza de Milton del stand de Pequeñeces del Devoto Shopping, orgulloso en nombre de nuestra tribu, entendiendo que es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad.

No me pidió nada a cambio, ni siquiera un post, ni un agradecimiento, pero no podía ignorar tamaño gesto de buena onda, así que quería agradecerle a Ricardo por la buena onda, y decirle al resto de los Milton’s del mundo que ¡hay esperanza!. 😛