Acaba de terminar una nueva temporada de Chuck. La tercera.

Ya dijimos que está confirmada la cuarta temporada, así que pudimos mirar éste último capítulo doble (que se emitió el Lunes pasado) con total tranquilidad.

Y, sin adelantar («spoilear») nada, quería decir en algún lado que el season finale me pareció espectacular. Me siguen sorprendiendo y gustando los lados para los que agarra la serie. Creo de hecho que volvió a su mejor nivel en los últimos capítulos.

Pero al márgen de eso, noté más de una vez que Chuck me motiva. Y no porque quiera salir a ser agente de la CIA, o algo por el estilo, sino porque literalmente termino los capítulos motivado.

Los termino con ganas de hacer cosas, con ideas nuevas, refrescado, como si renovara el aire, me cambiara el humor, y demás. Suena bastante friki, ahora que lo pongo en palabras. No sé por qué será y si me pasará a mi sólo, pero me pasa eso.

No sé si tendrá algo que ver con lo que escribe Josh Schwartz (ya dije por más rarito que suene que amé The OC con mi vida), si influirá en algo la presencia de Sarah Walker (te dejo el nombre para que copies sólo si me prometés que la Googleás recién cuando termines de leer el post: Yvonne Strahovski), o qué será, pero la serie tiene ese efecto en mi.

Así que: ya aproveché para decir que el final me pareció buenisimo, ya descargué esa rara sensación de motivación con la que termino cada capítulo, y como broche de oro, dejo éste poster copado de la tercer temporada que me encontré por ahí:

Como siempre: clic para verlo más grande. De nada. 😛