Nota: El video es una parte (espectacular) de «El secreto de sus ojos».

Felíz día, primero por ayer 7 de Marzo, para el hincha de Racing. Y gracias por todas las veces que me puso la piel de gallina, incluso cuando el equipo no jugaba absolutamente a nada.

Felíz día después para Campanella y compañía. Felicitaciones por el logro (ahora que se lo dije yo Campanella puede dormir tranquilo), y gracias por tremendo peliculón. La vi recién ayer, así que todavía me dura el efecto de «paaaa, que besssstia«.

Y como se debe: Felíz día a todas las mujeres, especialmente hoy.

En mi entorno descubrí que hacerse el creativo para desear un felíz día de la mujer muchas veces deriva casi obligatoriamente en desesperación y necesidad explícita.

Se reconocen de una y facilmente dos géneros: el que lo dice con esa desesperación, y el cursi que claramente está buscando caer tierno.

Y entre medio queda el resto de nosotros. Queriendo hacer malabares entre decir algo tierno y algo simpático, pero sin pasarse de idiota. Decir algo gracioso, pero sin caer en algún lugar común. Y es un laburo terrible. Las mujeres no se imaginarían cuanto nos cuesta.

Así que yo decidí que, en lo que a felicitaciones creativas se refiere, a éste año ya lo doy por perdido. Y empiezo a prepararme para el año que viene. No prometo nada mágico, pero prometo ponerle ganas a la pensada.

No es que piense que no valga la pena el esfuerzo, ni mucho menos. Ya sólo por mi madre lo vale. Y por mi futura esposa, que Dios la guarde, seguro que también.

Es algo más que eso. Es reconocer una derrota, reconocerse vulnerable. Es como bajar la ventanilla y preguntar dónde queda una dirección, antes de haber llegado al medio de la nada. Es priorizar el bien común antes que el ego.

Así que eso: felíz día. Y que la pasen lindo, ya que estamos…