Y si primero tocó «el lado malo» que algunos le veían a Facebook, después tocó mi sincero pedido de ayuda para entenderlo (que todavía me falta entender la mayoría de las cosas), ahora tocaría lo que le veo de bueno a Facebook, o por lo menos mi «experiencia» usandolo un rato.

Aunque empezó sonando a «análisis serio» del asunto, no quiero decepcionar: no lo es ni de cerca.

Y aclaro de ante mano que habiendo recién terminado de escribir el post (ésto es: terminé y volví para agregar lo que estoy diciendo) me di cuenta de que desvarié varias veces para distintos lugares que tienden a infinito. Así que recomiendo seguir leyendo bajo la atenta compañía de un mayor, o con un par de tabletitas de Valium al alcance de la mano.

Antes que nada para el que todavía no sabe de qué se trata Facebook, he aquí la explicación de una persona que empezó a usarlo realmente hace 2 semanas:

Vos te hacés un perfíl propio (con los datos que querés dar, desde tu nombre y edad, hasta tus intereses o el libro que te gusta) y ves e interactuás con los perfiles de los demás.

Hay grupos de gente en donde podés encontrar amigos o conocer gente que piensa como vos (desde la «promoción» de tal año de tal secundario, hasta grupos de universidades, o series de tv, clubes de futbol, artistas, bandas y demás intereses generales).

Lo primero que me gustó de Facebook y que me mantuvo usandolo en los primeros segundos en los que uno toma o desecha cosas en internet, es algo bastante idiota, la verdad. Y es el hecho de que habiendo encontrado algún amigo o habiendote unido a un grupo, se te ofrece una sección que es la de «Encontrar amigos».

FacebookEsto es basicamente una listita de fotitos en miniatura (de 2 x 2 cm) con los nombres al lado de las personas que Facebook «adivina» que podés conocer (osea amigos de tus amigos o integrantes de los demás grupos de los que participas). Entonces tenés la opción de agregar como amigo al que quieras (sería lo ideal que agregues a conocidos, o que hagas algún tipo de contacto previo, no como un tal Bill que nunca vi en mi vida y que me agregó el otro día).

Digo que me gustó porque así encontré bastante gente que no veo hace mucho (si los veo todos los días ¿para qué quiero verlos también en Facebook?), o gente que tengo de nombre nomás y que «conozco mejor» por ahí, y demás.

Con ese sistemita y a través de Facebook me enteré que un amigo de hace años se puso aparatos hace poco, que una ex-compañera estuvo de viaje por Argentina, que mi hermana está en Bogotá, que unas amigas de esas de la infancia ahora son porristas en Michigan, y hasta que las mismas amigas de esas amigas son todo lo que uno se imagina que el Director de Arte de Playboy (si es que hay uno) tiene para elegir en cada número de la revista (eso sí: siempre vestidas).

Además vi a un par de conocidos viajar, a otros sacarse 200.000 fotos x semana (y subirlas todas), a otros descocar (no por fotos propias, sino por fotos de otros conocidos que no tuvieron reparo en el escrache),  a otros invitarme a eventos, y demás…

Otra que me gustó es la posibilidad de plasmar en forma de grupo todas las huevadas graciosas que a uno se le ocurren, y terminar descubriendo que había un montón de gente que piensa como uno, y que usa importante parte de su tiempo libre en las mismas huevadas que uno (aunque no creé grupos, pero lo veo en grupos creados).

Así encontré desde gente que hizo «un grupo acerca de nada» (el grupo de Seinfeld), hasta algunos que hicieron un grupo «para que vuelvan las Tentaciones Mousse» (las mejores galletitas que probé en mi vida… superan lo que uno espera de una simple galletita).

También sigo tratando de entender por qué me agregaron como amigo algunas muy bellas señoritas. Demasiado como para que le den bola a uno. Algúno que otro hombre remador sabe a qué me refiero.

Digo, al margen de la autoestima que tenga o de lo fachero o bagarto que me considere (y aclaro ésto porque una amiga dice que me tiro muy abajo en los comentarios que hago acá), todavía ni foto tengo,  por ende ¡no hay manera de comprobar ninguna de las dos opciones!… ¿Será por eso? ¿El misterio? Yo no entiendo…

Por otro lado me encontré con gente que pasa cada tanto por el blog, amigos de otros blogs, conocidos de otros blogs, no-conocidos de otros blogs y hasta gente vieja de éste mismo blog (¡Doc!). Dije demasiadas veces blog.

No todo es bueno, seguro. También me mandaron 50.000 cositas con ositos, dibujos de besos, abrazos -yo sé que así suena cariñoso, pero viniendo tantas veces, siempre de la misma gente, y encima sin entender bien cómo «recibirlo», es algo así como estar encerrado en una «jaula de vidrio» y que la gente de afuera le de besos al vidrio… llega un momento en que no podés recibir el beso ¡y encima te empañan el vidrio!-… decía: besos, abrazos, tests, un amigo me compró como su mascota a 600 dólares (o tengo el inglés muy alterado o decía eso, prometo), y demás… Sigo tratando de entender incluso hasta qué punto lo mío (desde mis datos hasta mis «movimientos» adentro de Facebook) es «sólo mío», y toda la cosa… Mucho no me preocupa, pero me gustaría saber si aquella vez que firmé en mi propio «muro» quedé como un idiota ante mucha gente o simplemente ante mi consciencia…

Pero bueno… A sabiendas de que me fui por las ramas, digo por último que me pasó que, así como me crucé con gente que fue bueno volver a ver viva, me encontré con gente que tenía la esperanza de que haya desaparecido del planeta por arte de magia (naa, pa’ tanto no).

Al fin y al cabo Facebook es como la vida misma (?): lo hace útil alguna gente y lo hace insoportable la misma gente de siempre.