Con las últimas muertes, el tema de las pastillas, el alcohol, y "la noche", se volvió a poner de moda. Se habla en todos los noticieros, programas, diarios, radios, y en algunas familias.

Algunos medios "investigan". Osea: salen a buscar pibes doblados que no pueden juntar una frase con otra y lo miran con cara de "Qué metido estoy en ésto de las drogas! Salvemos a la juventud!".

Se hacen informes "aterradores", con fotos, declaraciones, videos de pibes y pibas balbuceando gomadas. Se busca lo peor, el sensacionalismo y se lo muestra con la excusa de una investigación.

Y no digo que esté mal la investigación. Digo que no está completa. 

El otro día leía en Clarín una carta de Paula, una piba de 16 años que dice algunas cosas que comparto (ésto es con mis palabras y opiniones, la carta completa está al final):

  • "No todos somos así". Muchas de esas investigaciones son en parte verdad y en parte exageración. Pero englobar a "los jóvenes" como los "drogones, irresponsables sin sueños ni futuro", es lo mismo que generalizar diciendo "los adultos son todos garcas, ladris y asesinos". Ni todos somos así, ni todos son así. 
  • Los pibes hacen muchas huevadas con el alcohol y las pastillas, pero… ¿nadie se fija que los que producen, comercializan, distribuyen y trasladan toda la porquería que ellos consumen son los adultos? No es un pibe de 15, 20 años el que hace un operativo en ezeiza proveniente de Alemania… es un adulto igual que el que está haciendo la nota. Es un tipo que ya vivió la vida, y ahora se garca en la de otros que recién la están empezando.
  • No es cuestión de no hacerse cargo. Acá la culpa no es sólo del que "le da de comer al chancho". Acá "el chancho" es lo suficientemente grandecito para saber que si se mete con tal o cual cosa se arruina la vida. Pero si no fuera tan fácil, habría menos chanchos comiendo porquerías. Y es tan fácil porque un grupo de gente (adulta toda) lo hace fácil.

La carta (acá en clarín) es la siguiente:

Soy del barrio porteño de Versalles, voy a un colegio de religiosas, tengo 16 años y estoy interesada y preocupada por todo lo que está pasando respecto al éxtasis, el alcohol, los boliches, las salidas y etc. etc.

Quiero darles el punto de vista de un adolescente que vive todo esto de cerca. Desde el mundo adulto es muy fácil hablar, pero me parece más interesante que nosotros demos nuestra opinión.

Mucho de lo que cuentan es verdad, y otra parte no es "tan así". Sinceramente, me siento marginada, cuestionada por mi condición de adolescente. Se nos ve como personas sin rumbo, sin sueños ni utopías. Pero tenemos miles de sueños, de sentimientos, de ganas de probar, de disfrutar esta vida.

Los adultos crecieron en otra época, eran otras las cosas que se vivían cuando las personas que hoy tienen 40 o 50 años eran adolescentes. Pero las cosas no sólo cambiaron en la noche, en la joda. Cambiaron en todos los aspectos. Esa corrupción descarada, guerras sin sentido, materialismo extremo, inseguridad. Esas cosas no existían antes, y si existían no eran tan evidentes.

Los jóvenes somos un blanco fácil para los empresarios de los boliches. En menos de un mes murieron tres adolescentes por tomar pastillas con alcohol. Es entonces cuando los medios empiezan a hablar, a buscar hipótesis, a meterse en la noche de la juventud buscando algo malo para contar.

Yo me pregunto, ¿los medios no saben que un chico de 16 años no es capaz de fabricar una pastilla de éxtasis ni de conseguir las sustancias para armar drogas? Las drogas son fabricadas y comercializadas por los adultos, por los grandes, por los que después salen a criticarnos. ¿Por qué no dejan de salir por la noche adolescente y atan cabos hasta llegar a los fabricantes de estas porquerías, las pastillas? Además, no todos los adolescentes somos iguales. Yo soy adolescente, salgo a bailar con amigas, pago la entrada al boliche, entro, bailo, me divierto, me compro siempre un "Dr. Lemon", porque me encanta, sigo bailando, miro el reloj, salgo del boliche donde me espera mi remís y me vuelvo a casa.

Cada uno puede elegir si toma o no, si tiene sexo oral o no, si compra éxtasis o no. Cada adolescente sabe lo que hace, los riesgos que corre. No somos boludos.

Yo propongo que los medios fijen su mirada más en los adultos. Ellos son los que hacen negocios con nosotros, los que cortan el agua en los baños y cobran las botellitas a $ 10. Ellos son los que ponen el capital para una gran red ilegal de venta de éxtasis. Ellos son los que nos acusan. Y nosotros somos jóvenes, estamos creciendo, probando, saliendo al mundo. A un mundo que no es el mejor, pero que sería mejor si del lado de los padres nos esperaran con brazos abiertos.

Espero que esta carta salga publicada. Es una carta pidiendo que se deje de cuestionarnos. Que nos den el ejemplo. Que si tiene que haber cambios, que empiecen por los adultos, que tienen mayor poder para hacerlo. Que dejen de acusarnos, que no todos somos iguales, que tenemos personalidad para decidir qué está bien y qué no. Escúchennos.

Paula Calete. 

A mi me pareció muy buena, muy coherente. Por ahí haría un poco más de hincapié en reconocer la parte que le toca a los jovenes, pero el resto me gustó mucho. Y me gusta leerlo de una piba. Me gusta que no venga de alguien totalmente ajeno a la situación, sino de una piba de 16 años que vive la situación y que, con esa manera de pensar, muestra lo que dice: que NO TODOS LOS JOVENES SOMOS IGUALES. NO TODOS LOS JOVENES SOMOS "CULPABLES". Y NO SÓLO LOS JOVENES SOMOS CULPABLES. 

Aclaración: A veces hablo en tercera persona no porque no me haga cargo de mi condición de "jóven", sino porque la mayoría sabe que ni siquiera me gusta el alcohol… entonces no sería verdad decir "muchas veces hacemos huevadas con el alcohol o las pastillas".