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Etiqueta: the oc

20 series de TV para pasar el invierno

20 series de tv para pasar el invierno

Llegó el Invierno real. Frío, nubes, viento, camperas, polares, bufandas, guantes, y probabilidades de «nieve» hasta en Buenos Aires. Abrigate fuerte, conseguite algo calentito para tomar, algo dulce para comer, un sillón, y una tele. Te preparé una lista de 20 series de TV para pasar el invierno de la mejor manera posible. 😛

No es un ranking de las mejores series del mundo, ni nada muy profundamente audiovisual. Series hollywoodenses, hechas y derechas. Con zombies, empleados (que me dijeron que no son lo mismo), dealers, presos, amigos, publicistas, y demás condimentos.

Lo ideal sería (acá, allá, en Twitter, Facebook, o donde quieras) ir haciendo crecer la lista con nuevas series recomendadas por todos. No importa que sean parecidas a éstas o no, compartilas que a alguien le van a gustar. 🙂

Ahí va: 20 series de TV para pasar el invierno en Red Bull Argentina. 🙂

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El beso de Penny y Seth

«Era una nena» era el título alternativo del post. Pero los editores (?) eligieron éste.

En el video (que conviene ver en «360p», sino a mi por lo menos se me ve raro) hay una escena un toque hot de «Growing up Brady», una película del 2000 que tenía como protagonistas a Kaley Cuoco (Penny en The Big Bang Theory) y Adam Brody (Seth en The OC).

Ella tenía 15 años (ahora 24, sólo un año más que yo… todavía estoy analizando en mi interior si eso es bueno o malo), y él 21 (ahora 30). A ambos les hizo bien el crecimiento, pareciera.

El video es de bastante mala calidad y no tiene audio, pero es una joya que me recomendó YouTube. Una vez que me recomienda algo copado en el cosito de «Recomendaciones personalizadas» no le vamos a andar buscando la vuelta.

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La Parábola del final de The OC

El final de the oc

2 años, 8 meses, y 14 días (si la cuenta no me falla son 972 días) después de su emisión original en Estados Unidos, acabo de ver el final de The OC.

Y con eso acabo de cerrar uno de los asuntos pendientes de mi vida más extraños. No quiero decir inútiles, aunque por ahí sí improductivos y extravagantes.

Venía retrasando el momento sin verlo, para que en mi mente la magia dure más. Pero llega un momento en la vida de todo hombre en el que tiene que ponerse los pantalones (clave, porque no lo miraba sólo, no daba andar en bolas) y hacerle frente a la cuestión.

Así que me senté y lo ví.

Y fue literalmente el peor final que se le pudo ocurrir a alguien en la vida.

Creo que Josh Schwartz (a quien admiro -o hasta éste momento admiraba- secretamente) merece una muerte lenta y dolorosa, con extirpación de miembros y torturas no sólo chinas, sino de todo tipo de raza, color, sexo, religión e idioma.

De alguna manera cruel y violenta tiene que pagar por lo que hizo después de 4 años de serie. Porque convengamos que no es Lost, ni la biografía no autorizada de Borges, pero ¡un poco de cariño por la trama, viejo!.

En todo éste tiempo sin verlo, sobre todo por como es mi cabeza, no pude evitar imaginarme 500 posibles finales, con tramas complicadas, con un desenlace perfecto, o con todas las variantes que podía tener.

Éste termina con aquella, éstos dos se casan, y todo el último capítulo trata de ÉSTA PAREJA PUNTUAL, que es la única historia que al final de cuentas sigue importando.

Y no, el tipo hizo lo peor que se podía hacer. La historia más importante la cerró en literales 25 segundos, de la manera obvia, apurada, tirada de los pelos, y sin ningún momento emotivo ni gracioso más que una mueca de parte de mi amada Rachel Bilson.

Así que, sin aburrir más, la moraleja de la historia (que de todo, hasta de éstas huevadas, hay que aprender algo), es que hay que dejar de esperar a «los momentos ideales».

Dejar de idealizar situaciones, sentimientos y estados, y empezar a vivir la vida. Después de todo, ya dijimos que salvo que lo cambiemos, «mañana» siempre va a ser mañana, y «algún día» siempre va a ser algún día.

Y en serio, matemos a Josh Schwartz.

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Cumple años Rachel Bilson. Punto.

Rachel Bilson 2009

Un día como hoy pero hace ya 28 años una señora hacía del mundo un lugar más lindo dando a luz a Rachel Bilson (sí, tiene su propia categoría en el blog, porque me la banco).

Aprovecho éste espacio y éste momento para recordarle (para que lo tenga presente, no para acosarla, faltaba más) que no me llegó su respuesta a mi propuesta formal de matrimonio. Y que sigue en pie.

Encima (varios escalones menos importante, pero destacable igualmente) hoy Blake Livelyla rubia físicamente imposible de Gossip Girlcumple 22 años. O sea que tiene mi edad… y creo que con eso está todo dicho.

Bueno, y también Sean Connery (bendito sea por La Roca, la primer película que me di cuenta sin ayuda de nadie que era un peliculón), Gene Simmons (50 cumple… y se sigue pintando así), Tim Burton y Claudia Schiffer, entre otros.

Pero me parece que se decanta claramente lo realmente importante del resto.

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¿Asuntos pendientes?

Tranqui que no voy a saltar con una novia del secundario ni nada por el estilo, sino de una nueva manera de hacer que las cosas buenas duren más tiempo que encontré sin querer. O tendría que decir una solución bastante infantil para hacer que las cosas que me gustan tarden más en terminar.

Hace ya casi 5 años yo estaba justo en la mitad del secundario con Lucas como compañero (del curso y de «aventuras») y mejor amigo (de esos «de fierro», que le dicen).

Un día no sé bien cómo ni por qué hablabamos de libros y me recomendó el que hoy es mi libro «favorito»: «Tres hombres en un bote (Por no mencionar al perro!)», un diario de viaje en bote que me hizo conocer el humor inglés.

Lo empecé a leer con una velocidad tal que a los 2 días ya estaba por los tres cuartos de libro. Cuando me di cuenta que, mirandolo de costado, eran demasiado pocas las hojas que me quedaban comparadas con las que ya había pasado, me agarró una sensación rara. Por un lado de querer saber cómo terminaba la historia. Y por otro, unas ganas terribles de que no termine.

La decisión que tomé en ese momento fue primero empezar a leer más lento, repasando más cada frase, imaginandome más todo, y etc. Cuando vi que, lento o rápido, el final se me estaba acercando, fue que decidí dejar de leer.

No fue una decisión muy inteligente, lo sé. De hecho avisé que era bastante infantil. Pero me salió hacer eso, para que no se termine nunca y «la magia permanezca».

Con el tiempo extrañaba la historia, los personajes, y demás. Así que tomé la segunda decisión infantil de ésta pequeña historia, que fue volver a arrancar desde cero hasta llegar al mismo lugar en el que había dejado de leer antes. Y ahí volví a dejarlo. Unas tres veces.

Un tiempo más tarde empecé con mi hermana menor a ver The OC, una serie de adolescentes (cada uno con como 25 años en la vida real) con mujeres lindas (chicos lindos para ella) y una buena trama (acorde a la edad).

De alguna manera extraña me enganché MUCHO con la historia (y con el personaje de «Summer»), y justo cuando estaba en la cresta de la ola me enteré que la iban a terminar. Fue como ver de costado el libro de nuevo. En el momento seguí viendo capítulos hasta que llegué al número 10 de la cuarta (y última) temporada. Y ahí dejé de ver.

Hace un tiempo retomé la cuarta temporada desde el principio y ésta vez hasta el capítulo 13 (en total son 16).

Para ésta altura ya había decidido que si algún día iba a terminar con esas dos cosas, tenía que ser en una situación MUY especial para cada una. Dicha situación todavía la estoy esperando. Osea que ni terminé de leer el que es mi libro «estrella» y no terminé de ver la que es mi serie predilecta.

El otro día hablando con Viri, una amiga, me dijo basicamente que no sea goma y que termine de una vez con esas dos cosas, que sino estoy creando asuntos pendientes en mi vida, que me van a terminar llevando al psicólogo (a modo de broma lo dijo, claro está).

La charla me pegó, así que el jueves 24 de enero me vi el capítulo 14 (según la caja del dvd lo emitieron el 08/02/07 originalmente… osea que está en mi computadora hace casi un año, ahora tengo el dvd original y todo… y recién lo vi hace 2 días). Y de nuevo dejé de ver.

Ahora nada más es cuestión de encontrar la situación perfecta para las dos cosas. La más urgente es sin dudas la serie, que el último capítulo lo terminaron en un suspenso de esos suspensos violentos, y ya uno como que no se aguanta la ansiedad.

Así que, para evitar ver los dos últimos en mi casa, sólo, y a las 3 de la mañana (que estaba lejos de ser un momento memorable), agarré y me puse a pensar en ideas para esa situación ideal.

La más limada que pensé para la serie por el momento fue:

El 22 de febrero (un año exacto después de la emisión original del último capítulo, fecha en la que probablemente esté en Bariloche) alquilar un velero/yate que tenga dvd con plasma (me consta que existen y, de hecho, voy a tener uno de esos) y, después de ver el atardecer (si es acompañado por alguien especial mejor todavía), ponerme a ver el capítulo en el mismo velero, con una buena cantidad de golosinas, chocolates, coca-cola y en un ambiente ideal.

Antes de que cualquiera lo diga, SI, lo alquilo para cumplir el sueño de estar ahí con un velero y de paso agarro y veo el último capítulo. El asunto es que no sé si habrá para alquilar uno así de equipado en el Nahuel Huapi. Y no sé cuanto saldrá alquilarlo una tarde, si es que se puede.

Pero bueno, ya que los hice leer hasta acá, apelo a la creatividad de cada uno para ver si se les ocurre alguna situación ideal para poder cerrar «esa etapa de mi vida» (por favor, esas frases no las tomemos con mucha seriedad, porque sino voy a quedar como un idiota importante) que probablemente me haga ir al psicólogo el día de mañana.

Cada uno deje volar su imaginación nomás. Por ahí entre todos logramos sacar algo limado! 😛

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