La felicidad se contagia. Una buena carcajada se pega y despierta casi automáticamente una carcajada en otros. Prueba de eso es ésta especie de experimento social que se vivió en un subte en Berlín de la mano de la gente de la iniciativa «Hauptstadt lacht«.

Es tan simple como que una mujer se empieza a reir sola de algo que pareciera ver en su teléfono, en medio del subte. Arranca sola pero no para. Le causa tanta gracia que, con la ayuda de su risa simpática, se empieza a contagiar esa carcajada entre todos los pasajeros del subte. Y me animo a decir que también entre el más de 1 millón de personas que vimos el video. 😛

Yo lo vi en The Daily What. 😀