Después de Chaco, de su preparación, el viaje, y una encomienda por el día del niño, y de otro campamento que se hizo éste fin de semana, estoy de vuelta en casa.

En ese tiempo (creo que hoy) el blog murió por falta de pago del hosting, que murió por falta de pago de la tarjeta, que murió porque sigue sin llegarme la factura. Y yo sin enterarme de nada.

Todo eso, además de mostrar claramente que necesito una secretaria (que no es lo mismo que «quiero una novia y una agenda», ojo), hizo que el ritmo de ésta pequeña bitácora personal de nombre gracioso disminuya a nivel Perezoso (el animal más lento del mundo, según internet).

De ahí que la presidenta de mi club de fans imaginario (seguramente mi madre o mi abuela) me haya dedicado el video de arriba (???).

Mi idea es volver al ritmo de siempre. Pero como nunca supe cuál es «el ritmo de siempre» de éste blog, voy a volver a escribir cuando se me antoje. Y prometo anotarme las fechas de vencimiento de todo para que eso dependa sólo de mis ganas. 😛