ESTE POST NO TIENE SPOILERS DE LOST.

Llega un momento en la vida de todo hombre en el que tiene que ver el final de Lost. Y como indican las escrituras, en sólo unos minutos voy a hacer una gran maratón para verlo. 6 años de suspenso e intriga van a cobrar sentido (o no) en el transcurso de la tarde.

Casi 10 días de esquivar spoilers como un campeón, con la cintura del Ortega previo a las borracheras, no fueron en vano: Llego sin saber ni un mínimo detalle de lo que puede pasar.

Dormí poco por la ansiedad (sí: un idiota), y como hago con cada evento de gran magnitud (ya casi toca el Mundial), estoy listo para llenarlo de mística y hacerlo un caso de vida o muerte.

Llego mentalmente preparado, aprovisionado con Pringles y enormes cantidades de Coca Cola helada. Estoy en oscuridad total, con un clima ideal, y ya tengo pensada una lista de improperios que dedicarle al equipo de guionistas en caso de que no me guste lo que vea.

La estadística no juega a favor: el último que vi fue el final de The OC, que me decepcionó como pocas cosas en mi vida (ver el apartado de torturas del link, sino). Pero tengo fe de que éste puede ser el final que me haga recuperar el equilibrio finalero en mi vida.

Acumulé capítulos, tengo un especial previo a The End (el mismísimo final), y conseguí el especial de Jimmy Kimmel y los personajes de la serie que se emitió después del cierre.

Odio los finales y las despedidas. Digamos que soy un tipo de durantes. Pero peor que una despedida es una mala despedida (spoileada y amarillenta). Así que me interno a despedirme para siempre de la linda de Kate y su isla malévola.

Ustedes cuidenmé el boliche, alimenten al perro (al troll no), y estén preparados, que después de ésto puede que necesite una contención especial. Ahí vamos