Entre que estoy viajando a ritmo vertiginoso (ya quisieran los militares tener en sus filas a un tipo con la disciplina, la perseverancia, y la resistencia a los obstáculos -a veces puestos incluso por nosotros, su propia familia- que tiene mi padre), y que es un viaje familiar, era obvio que no iba a actualizar el blog casi nada. Por eso avisé de antemano.

No por estar de vacaciones, porque para mi no es un sufrimiento o un trabajo. Me entretiene. Pero sí por no poder mezclar los momentos de tiempo libre para huevear (que son pocos) con un acceso a internet (que son caros).

De hecho, conseguir internet gratis está bastante más difícil de lo que yo me esperaba para ser EE.UU.. Todos tienen el wifi cerrado con contraseña y los hoteles lo cobran casi todos. Algunos incluso a precio ninja (el Mirage de Las Vegas en su «Business Center» lo cobra… ¡1 dólar el minuto!. La media en los demás fue entre 10 y 15 dólares el día).

Buenos Aires pasa a ser como la meca del wifi gratis. Muchos hoteles con internet gratis (me animo a decir que la mayoría), y MUCHAS redes gratis y abiertas por todos lados. De ahí la sorpresa.

Pero bueno, no actualizar nada en tanto tiempo ya me estaba dando culpa. Así que por cortesía del Lobby del Sheraton de San Francisco, aquí estoy.

Por ahora decir que el viaje que estamos teniendo la posibilidad de hacer es increíble, que San Francisco me sorprendió muchisimo positivamente, y que California es uno de mis lugares en el mundo (sí, tengo varios).

Además:

  • Nueva York tiene menos de Navidad (aunque tiene mucho) y más de latinos de lo que yo me esperaba (casi que no es necesario saber mucho inglés).
  • El subte de Nueva York es una de las mejores cosas que le pasó a la historia transporte público… aunque es sucio como el nuestro.
  • El GPS es lo mejor que le pasó al transporte personal. El nuestro (que trajimos desde Buenos Aires) se llama Antonia. Aunque en realidad Garmin le puso Isabel, pero nosotros somos rebeldes y la bautizamos Antonia.
  • Antonia SIEMPRE tiene razón. No la pifia jamás. Si me dice que me tengo que tatuar una Barbie en una nalga, lo haría sin pensarlo dos veces.
  • Yosemite NO ES el parque del Oso Yogi, es Yellowstone. Fue bueno haberlo googleado antes de ir. Todo parque nacional pierde completamente el sentido si no fue visitado previamente por el Oso Yogi.
  • Uno no valora el bidet que tiene hasta que lo pierde.
  • Uno valora a sus hermanas hasta que después de años tiene que volver a compartir una habitación con ellas.
  • No es una exageración: hay algunos yanquis jóvenes que son tan idiotas como los de las películas tipo American Pie y similares. O más.
  • Si logran trasladar con éxito el estadio de Racing a algún punto de California, me mudo para siempre.
  • Y ya que están traigan dulce de leche, que los panqueques y las donas sin dulce de leche son una patada en la cintura pelviana.
  • Los yanquis, en líneas generales, están zarpados.
  • Mi familia, en líneas generales, está del tomate.
  • El único motivo por el que fue mejor hacer éste viaje que ir a las playas del faro de Mar del Plata (como todos los años desde que tengo 2), es que allá el primero de enero granizó. (?).

El domingo que viene vuelvo a Buenos Aires. Intentaré tirar alguna señal de vida ante que eso, pero sino nos vemos ahí. Y hacemos una corrida en camara lenta con abrazo final a lo Carrozas de Fuego.

Algún que otro flojito abandonará, pero el que vale la pena va a estar esperando «que nos volvamos a ver, que nos volvamos a ver», como diría Casi Angeles.

I salute you. (!).