Los clubes acostumbrados a gritar varios goles todos los partidos pueden darse el lujo de preparar festejos y demás. Como Riquelme poniendose remeras de agradecimiento a Pompilio, a la madre, a la hermana, al gato (la mascota, che), y demás…

En clubes como Racing, en donde claramente no tenemos esa virtud, no es que uno sorprenda al gol con un festejo original… es más bien que el gol lo sorprende a uno sin festejo… ¡y sin saber que hacer!.

Lo grito, salto, hago una vuelta carnero, me tiro de palomita, me agarro la ingle gesticulando alguna puteada para la madre de Grondona, ¡¿qué hago?! DUDO.

Pero decía… éstos tipos que festejan goles seguido pueden inventar cosas copadas…