En medio de un “luminoso martes de agosto“, como el que cita Gabriel García Marquez en “La siesta de los martes“, es que nos ponemos a pensar en las ventajas del martes.

Y ya de primera, siendo Gabriel García Marquez quien es, sabemos que tiene vocabulario de sobra. Osea que el ñato podía haber elegido cualquier dia, y sin embargo eligió un martes. Empezamos bien. Las viudas eran “de los jueves”, el “Sábado” tiene su libro, pero la siesta, el adorable hábito de la siesta, es de los martes. Sumale un poroto al martes entonces.

Por ahí en “el mundo de hoy” el ritmo es otro. Por ahí no da para andar ensiestandose (con “s”). Por ahí da para aprovechar la oferta de “Lunes, Martes, Miércoles” que ofrecen los cines, salir a hacer un after-office desubicado, o algo así. El martes me suena a rutina aburrida, y pobre hombre la fama no se la hizo sólo. Así que entre todos pongamoslé el hombro y ayudemosló a recuperar la etiqueta de “día con onda”.

Porque de todas las anécdotas que se me vienen a la mente, creo que no me equivoco (aunque puede que exagere un poco) cuando digo que ninguna fue en martes. Y eso lejos de predisponerme mal para empezar el día, me da algo de esperanzas. Si no hay, creémoslas. La vida es un rejunte de momentos, leí en varios libros. Algunos buenos, algunos malos (los momentos digo, no los libros). Está en uno ir creándo momentos.

El martes, éste luminoso martes de agosto, es como una hoja en blanco. Está en cada uno dibujarlo de la mejor manera.

Definitivamente, hoy puede ser un gran día.