Hace ya un tiempo que "la ola de los diarios 2.0" (osea, los diarios que se van "modernizando" en lo que a internet refiere) está llegando a nuestro país.

Ya hay mucho video, mucha imagen, mucho audio, mucha encuesta, mucha información (en cualquiera de los formatos) tomada de blogs (aunque rara vez nombrados), y con eso también vino la posibilidad de comentar en las distintas notas de los diferentes diarios.

Entre tantas herramientas y ventajas que le da la web a los darios, una de las mejores es la de permitir comentarios. Que la gente se exprese y diga su opinión.

Y una de las peores al mismo tiempo, es la de permitir comentarios. Justamente que la gente se exprese y diga su opinión.

Venías leyendo y esa frase viniendo del "autor" de un blog te descolocó. Dijiste "Este tipo está loco, maldito censurador". Pero veamos a lo que voy:

Amo la democracia, amo la posibilidad de que todos nos expresemos, amo la "igualdad de condiciones", y etc.

Al mismo tiempo amo los blogs, amo internet, y amo lo que permite la posibilidad de dejar comentarios.

Lo que no me gusta es la gente.

Ahora te quedó claro: "Al chabón se le piantó un raviol". Y puede que eso sea porque la frase correcta sería: "Lo que no me gusta es CIERTA gente". Aunque no deja de sonar discriminatoria. Pero, insisto, veamos a lo que voy:

Tanto en blogs, diarios, o en cualquier medio que permita éste tipo de interactividad, se ven comentarios de gente que tiene a su opinión como tan poca cosa, como tan pobre argumento, que ven como necesario el hecho de recurrir a la agresión a los demás, a la puteada limpia. Puteada al autor, puteada a los demás comentaristas, puteada al protagonista de la nota, puteada a la vida, al mundo, a internet, a Kirchner, Ibarra, Macri, la globalización, Bush, o lo que sea.

Con "motivos" o sin ellos. Por un artículo discriminatorio, o por un error de ortografía (ésto segundo, aunque no me pasa, hace tiempo que lo estoy viendo en algunos blogs "famosos"). Por bronca, o envidia.

Si uno a modo de moderación, de control, elimina un comentario que insulta, discrimina, o agrede, el comentarista va a seguir peor con el insulto, y ésta vez quejándose de que es censurado, de que no puede opinar, de que uno es un maldito nazi que merece la peor muerte conocida por la humanidad. Todo ésto por borrar un comentario agresivo.

Todos buscamos la libertad de expresión. Todos queremos poder dar nuestra opinión (sea cual sea) sobre cualquier tema. Y eso está perfecto. Incluso la gracia, en primer nivel, de los blogs es esa: cualquiera dice la gomada (o cosa interesante) que se le antoja, y el que quiere la lee y el que no, no. Y el que quiere comenta otra gomada a esa, y el que no, no.

El problema surge cuando abusamos de la libertad de expresión. Cuando el simple hecho de que nos den la oportunidad de opinar, nos hace creer que podemos faltarle el respeto (con o sin razón) a cualquiera. Que soy yo el que tiene la posta, y listo. Si fuera así, que tenés la posta, no tenés necesidad de agredir. 

No hablo tampoco de decirle "Oiga mi buen amigo, no comparto su hermoso punto de vista". Que tampoco estaría mal, pero en un momento de calentura, o de discusión es un tanto complicado de lograr. Pero digo de expresar la bronca que uno tiene, pero hacerlo de la mejor manera. Entendiendo que el otro no siempre es un idiota. Por ahí nomás es un buen tipo que se equivocó en una cosa. O un buen tipo que tiene una opinión diferente.

Entonces: es buenísima la oportunidad de expresarse en el ámbito que sea. No la manchemos por hacerlo mal.

Para mi, uno de los principales tips para un mundo mejor sería ese: mejorar la manera de comunicarnos.

Si existiera una buena comunicación entre dos presidentes, no recurrirían a la guerra. Si existiera una buena comunicación entre los que opinan de una manera y los que opinan de otra, sería más fácil llegar a un acuerdo, o incluso ponerse en el lugar del otro. Pero no. Nos gusta más la puteada limpia, no escuchar al otro, y decir todo de mala manera.

Y después nos quejamos de Bush.

Bush es igual de idiota que el que necesita discriminar y agredir en una conversación. Nada más que los resultados de las conversaciones que él tiene influyen a más gente.

¿Entendieron, manga de infelices? 😛