Personas que vale la pena conocer. No hablo de «Conocí a Brad Pitt», o «Soy amigo de X famoso», sino de gente simple, humilde, «común» pero diferente al mismo tiempo. Gente que por alguna cualidad, o por una suma de ellas, me siento orgulloso de conocer. Y con los que me gusta más todavía encontrarme, hablar, o aunque sea pasar tiempo haciendo nada.

Me acuerdo, por ejemplo, de mi abuelo Heraldo («Toto», para mí), que ahora le está contando chistes a Dios. Fue una de las mejores personas que conocí. Lo mismo con los abuelos que todavía tengo. Siempre ayudando, siempre alegres, siempre dispuestos a dar una mano (no sólo a mi familia, sino a cuanto comedor rural de algun pueblo alejado se les cruce por adelante).

De más está decir que cuando digo «cualidades» no hablo de cosas físicas. Por lo último que estaría orgulloso de conocer a una persona, es porque es simplemente linda. Hablo de esa gente que por más que no sale en los diarios o en la tele, vos sentís que se lo tendría bien merecido. Que si Nazarena Velez puede salir en TV, porque no lo iba a hacer mi abuelo, que además de hacer cosas útiles por el mundo, es una excelente persona.

Es que hay gente que te hace más feliz/util/aventurera/copada/entretenida la vida. Gente que con una palabra que te dijo, o algo que hizo por vos, le dio un poco más de sentido a tu existencia. Que con 80 o con 13 años te muestran que la vida está todavía más buena de lo que vos te pensabas. Y lo digo porque últimamente me pasó.

Hay casos puntuales que, como mi abuelo toto, por ahí era muy chico para entenderlo y valorarlo «en vida». Y casos puntuales que hoy siguen conmigo y valoro, pero son la minoría. Pocas veces me paro a pensar en varios de esos (la mayoría, diría yo), a los que creo que no valoro lo suficiente.

Seguramente cuando alguno de esos se muera (y espero que falte muchísimo), voy a ser el primero en hacerles un monumento, una lápida cargada de un montón de cosas buenísimas que en vida les digo cada mil años.

Además de que hoy me levanté medio pensativo de nuevo, me pasó que ayer me crucé con algunos de esos que creo que les muestro poco mi cariño y admiración: Mis viejos, el Gordo (un muchacho flaco que suele firmar en el blog), Loli (un idiota que banco), Yani (una amiga de esas «intocables»), Bel… y algunos que no me crucé, pero que entran en el mismo grupo: Tute, Viri (Viri!!!), Lino!!… y varios más que no suelo pararlos para decirles «Loco, qué grande que sos, menos mal que te conozco a vos… sino estaba en bolas» (ok, las mujeres tachen la parte de «bolas»).

Si, por un momento se puso medio meloso el asunto. Rozando la onda fotolog. Pero me pareció que la mejor manera de valorarlos ahora era, justamente, valorandolos YA.