Hacer un blog es una buena manera de estar en contacto constante con la opinión de la gente. Conocer gustos, pensamientos, maneras, metodos, problemáticas, etc.

El asunto es que desde el principio del blog y hasta ahora, siempre me llamó la atención ver lo común que es encontrar gente intolerante a la opinión de los demás.

Por más que a veces uno prefiere tomarselo en broma u otras tomarlo como de quién viene (que puede ser gente con mucho tiempo libre y ganas de generar conflictos), realmente me asombra que, como seres humanos nos cueste tanto compartir opiniones, discutir asuntos, o reflejar nuestra manera de pensar sin buscar defenestrar al otro y a su opinión.

"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz", diría Da Vinci.

Generalmente una persona que necesita usar de recursos como levantar la voz (en una conversación), o rebajar al otro (insultando, menospreciando, ridiculizando, etc), suele ser una persona que no tiene fundamentos válidos para decir lo que está diciendo.

Lo que es más preocupante es que a veces algunos están diciendo algo coherente, útil, válido, verdadero, y TAMBIÉN recurren a esas medidas!

No se busca tanto el hecho de "Intercambiar opiniones", sino directamente emitir una opinión y darla como válida y única, antes de escuchar las demás. De ahí surgen las guerras (que no son más que una discusión enérgica entre dos presidentes, con armas y soldaditos a favor de cada uno) y los grandes conflictos "insolucionables" de la vida.

Hay algunos puntos que se me ocurre que podrían ayudar (al que quiere realmente "discutir civilizadamente") en casos como éste, y que te pediría que tengas en cuenta a la hora de (por ejemplo) comentar en éste blog:

  • Conocete a ti mismo. (Zun Tsu, "El arte de la guerra")

Conocer y tener clara nuestra propia opinión. Usar la duda como método para formar una opinión (como diría Descartes), conocer nuestros fundamentos y "validarlos" en nuestra mente (como pienso?, por qué pienso así?, etc)

  • Conoce a tu "enemigo". (Zun Tsu, "El arte de la guerra")

Entendiendolo no como "enemigo" sino como "la otra parte de la discusión". Escuchar y prestar atención a la opinión del otro. Suele pasar que terminamos discutiendo algo con una persona con la cual tenemos la mismo opinión del asunto, pero simplemente la estamos mostrando de manera diferente. Y en caso de que no fuera así, va a ser más fácil hacer entender nuestra opinión si conocemos la manera de pensar del otro. 

  • "Contar hasta 10".

Obviamente, no es necesaria la cuenta, sino el fijarse de discutir con la lógica y la razón en lugar de hacerlo con la emoción o "adrenalina" del momento.

  • Elegí tus batallas. (Zun Tsu, "El arte de la guerra").

No se puede andar por la vida discutiendo con todos por todo. Por lo menos no si querés mantenerte psicológicamente sano. Con más de 6.000 millones de habitantes únicos, individuales y diferentes que tiene la tierra, es muy probable que por día te encuentres MUCHOS que tienen una opinión diferente a la tuya. 

  • Recibí lo que das.

Por un momento ponete en el lugar del otro para escuchar (o leer) cómo estás expresándote, si estás usando el tono, palabras, o modos apropiados o no.

  • Da lugar a la opinión del otro.

Si le das lugar a la opinión del otro, puede que sus palabras te hagan cambiar de opinión, te hagan ver de otra manera o entender algo que no entendías.

  • Describí primero, y sólo si es necesario, acusá.

Antes de culpar o acusar al otro por algo, describí la situación lo más neutra posible. De ésta manera, cuando llegue un punto en que el otro no esté de acuerdo, los dos van a llegar a encontrar el verdadero punto de la discusión (o uno de esos puntos si son varios).

  • Reconocé tus errores.

Si vos mismo no los reconocés, no esperes que el otro reconozca los suyos.

  • Buscá una solución.

No busques obligar al otro a pensar como vos, o convencerlo de que está equivocado, sino más bien tratá de llegar entre los dos (o más) participantes, a una conclusión o solución en común.