Hace un tiempo que vengo "investigando" un aspecto de mis levantadas a la mañana. Entre comillas porque uno apenas se despierta no puede investigar mucho, pero por alguna extraña razon las mejores reflexiones que tuve en mi vida, las tuve a la mañana antes de levantarme… es como si el cerebro pensara mejor, o se enfocara solamente en lo (relativamente) útil (y digo relativamente porque uno una mañana puede haber pensado la cura para el sida y a la mañana siguiente pensar la gomada mas mínima), pero de todas maneras el horario mañanero y el ambiente de tranquilidad lo hacen pensar a uno cosas que antes no habia pensado de esa manera.

Hasta aca todo muy lindo pero no es eso a lo que quería llegar.

Para entender un poco mejor el contexto de pensamiento al que llegue, nos remontamos a la historia… es asi… soy diseñador (o intento esto en una gran carga horaria de mis dias), y hace unos meses venia trabajando de "free lance" para una productora (que no voy a detallar nombre porque no es mía, y no sería yo el que se hiciera cargo de eso… a la que realmente le pongo todo mi empeño y lo que los argentinos llamamos mis bolas es a "El Baúl Producciones"), la cosa es que ya desde ese tiempo de "free lance" venia pensando este temita y hace un par de meses me pusierona trabajar fijo, teniendo que salir de mi casa para hacerlo y cumpliendo un horario determinado.

Resumiendo, como el que seria mi jefe ahora esta de viaje, volvi por una semana a mi casa, haciendo algo lo mas cerca posible del "freelancismo"… y es en estos dias que segui pensando en mi teoría de la cual hoy saqué una conclusión… (podría haber puesto solo lo que viene a continuación… pero perdería la gracia)

La cantidad de sueño que tiene uno apenas se despierta y se pone a pensar en lo que va a hacer en este nuevo día, es directamente proporcional a la cantidad de cosas que no le agrandan y tiene que hacer en el día. Veamos si se entiende la idea… me despierto… por un momento no entiendo nada, como me suele pasar… mi cabeza vuelve al mundo real y me pongo a pensar en las actividades del día… cuando la que viene primera no me gusta, inmediatamente me agarra un sueño agotador, con el que no podría seguir haciendo nada sin caer desplomado como un personaje de los sims.

Pero por otro lado, si la primer actividad es una que me gusta o me entretiene, estoy dispuesto a levantarme "al toque" (osea, ya) de la cama, sin dar vueltas y yendo directo a lo que quiero hacer.

Hasta acá no dije nada raro, nada que todos no hayamos pensado alguna vez (y no es que lo siguiente es una revelación divina… solo que yo no lo habia visto de esa manera)… lo raro a lo que voy es que me viene pasando que mi cerebro a la mañana se debate entre la opción a) despertarme haciendo algo que me guste y dejando el trabajo para la tarde, o la b) ponerme ahora con el trabajo y hacer lo que me guste a la tarde… y mientras, mi cuerpo siente un zig zag de sensaciones de sueño por momentos y de total vitalidad por otros… cuando pienso en hacer algo que me guste primero estoy dispuesto a salir asi en piyama y todo (nota: mi piyama que tenia desde chico no me entra más… necesito un piyama) y hundirme en dicha actividad… pero en cambio cuando me pongo a pensar la b) me "acuerdo" de que tengo un sueño increíble, de que anoche dormi poco y que "por mas que quisiera" no me podría levantar a trabajar en estas condiciones… y obviamente, todo este melodrama se va cuando vuelvo a pensar en la idea de hacer algo que me guste…

Es una sensación rara que se me esta repitiendo cada mañana, y hoy recién la medité y decidí sacar una conclusión que me pueda llegar a servir… y pongo mi conclusión en este humilde pero grato espacio, para no ser egoísta y permitir que pueda servirle a otros… pero sobre todo, esta fue la mejor estrategia que mi cerebro maquiné para poder levantarme de la cama rápido, haciendo algo que me gusta (escribir en el blog) y ahora dedicarme de lleno al trabajo…

Asi que felicitenme, hoy me desperté temprano… 🙂