La agencia Leo Burnett de Bruselas creo ésta «no campaña de publicidad» para el detergente Bonux. Se llama «The Smart Campaign«, y lo que hicieron fue buscar todos los típicos recursos que suelen usar las publicidades de detergentes, y decirte por qué Bonux no los necesita.
Uno o dos objetos, todo de color blanco, sin modelos, sin voces femeninas simpáticas, sin brisas veraniegas, científicos, ni playas paradisíacas. Así se promociona Bonux.
No necesitás pruebas científicas con señores en bata, serios, y matriculados. «Si el producto realmente funciona, esa es la única prueba que necesitás«.
El problema de eso podría ser todo lo que dice sin decir: Si todos los demás productos hacen lindas publicidades… ¿es porque son malos?. ¿O sea que la publicidad viene a ser necesaria únicamente cuando el producto es una bosta?. 😛
Son pequeños spots de 20 segundos: Mannequin, Music, Regular voice, Palmtree, Science Box, y White Sheet. Usan un cliché y lo desarman, basicamente. Sacan todo lo que no es necesario y dejan lo indispensable para promocionar el producto. Muy simple, y muy simpática, me gustó. 🙂
El único problema que tendríamos es que la gracia está en lo que se dice. Y lo que se dice está en inglés. 😛 Fuera de eso (que solo nos perjudica a los que no sabemos muchísimo inglés, y que nada tiene que ver con lo bueno o malo de la campaña), me pareció una muy buena idea (y muy barata, de paso).
Yo me enteré de la campaña en el blog The San Francisco Egotist.
Buenísimos. De todas maneras, creo que la mayoría del público que compra ese producto espera avisos justamente cómo los que ellos están satirizando pero la jugada es muy interesante…
De hecho, me hizo acordar a cuando Quilmes, tomando el camino contrario ironizó «contra» sus propias publicidades: http://youtu.be/KhDg28SM38s
NO lo puedo creer!
Por fin una publicidad de detergente donde no se ve a una mujer frustrada limpiando la grasa y de repente que aparezca un hombre (ya sea superheroe, cientifico, etc) que la rescate de su labor cotidiano!! jaja
Bata, es verdad! Puede que la gente espere eso mismo a lo que está acostumbrada. Por eso por ahí UNA salida del modelo ese (como excepción), puede funcionar. O más salidas pero con una buena dósis de creatividad. No salir por salir, sino salir con estilo, digamos… 😛
Pato, no había notado eso! Tenés razón! Siempre el «chapulín colorado de la cuestión» es hombre! Gran observación!