Hay un momento en la vida de todo adolescente ruso en el que tiene que dejar la matrioska por algo más vertiginoso, algo que llene de adrenalina a sus venas leninistas… así que van y se suben a las vigas de un edificio de unos 250 metros sin ningún tipo de sostén, seguridad, ni nada por el estilo. Como para variar un poco.

A mi solo con verlo (como me pasó también con éstas imágenesme sale tensar todos los músculos y agarrarme fuerte del escritorio. Estando ahí arriba creo que puedo caer en un coma metabólico, cerebral, etílico, lo que sea… se me hiperventilarían hasta esos lugares a los que no les da el sol, mirá lo que te digo… Digamos que por el momento me limité a verlo, y lo hice en Like Cool. 😛