En un tiempo en que algunos miran con tan malos ojos a la publicidad, al marketing, o a la idea de vender un producto en general, Carrefour saca una «campaña de anti-publicidades».

La idea es: «Si compro ésto, ¿va a pasar todo aquello lindo que pasa durante la publicidad?«. Y todos sabemos que la respuesta es no. Que son lugares comunes de placer que usamos para ver con mejores ojos a un paquete de galletitas de agua.

No por usar ese desodorante van a llover mujeres del cielo, ni por comer esas galletitas vas a tener la familia ideal, el labrador y el atardecer en la playa. Pero ese tampoco es el rol en tu vida de un paquete de galletitas. Es un paquete de galletitas y punto. 😛

Sería vender el producto sin vender humo alrededor. Vender el producto crudo, como es y como viene. Yo tengo que decir que me aburriría bastante si todas las publicidades fueran así, pero para una excepción cada mil años como ésta, vale. 😛

El primero es de Galletitas, el segundo de Spaghetti:

Y el tercero del Aceite de Oliva (que no, no lo recomienda ningún cocinero famoso, no se va a ver en cámara lenta cuando se lo tires a la ensalada, ni nada raro… es sólo Aceite de Oliva):

Me pareció curioso que la gente vaya con «pretensiones publicitarias» (creadas por las mismas publicidades) a esperar respuestas reales (que logicamente no existen o decepcionan).

Yo las vi, de nuevo, en el buenísimo blog Creatividad Publicitaria.