Lo he dicho en Facebook y Twitter, y lo repito:

«El aire acondicionado es el mejor invento de Dios después de Racing, la Coca-Cola, la playa, el surf, el ibupirac, y las pringles.»

Desde hace un par de días tengo aire acondicionado (o «acondicionador de aire», como bien me corrigieron) en mi pieza como regalo de cumpleaños de mis estimados señores padres.

Sí, es otra vida. Sí, te volvés adicto. Sí, es un bajón cada vez que salís de la pieza. Sí, en el ejemplo me faltaron el chocolate, Seinfeld, la bikini, y un par de cosas más.

Pero no puedo estar en todo, viejo. (?)