Así como se lee señoras y señores (y señoritas). Riquelme es un gran simulador.

Ejemplo Número 1

(acá va un enano con el dedo índice levantado, como en Fort Boyard)

No es que sea emo… disimula la felicidad.

Y tengo pruebas:

Riquelme es feliz jugando al futbol

Claramente, el tipo vende imagen de emo, pero mientras nosotros compramos pescado podrido, él está siendo feliz.

Ejemplo número 2

(inédito: el enano levanta dedo gordo y mayor… contrario a la «V peronista» que todos haríamos para el «2»)

No es que no ponga huevo… PARECE.

Y como prueba uso un mail que me llegó repetidas veces en la semana (como si me interesara demasiado el cabaret que hay por detrás de Riquelme y Maradona), que tiene como cita a Taringa (pero sin link) y que dice basicamente lo siguiente:

Cuando Basile era DT de la selección, Maradona habló con los jugadores para que se tiren atrás (jueguen mal) y, como no podía ser de otra manera, el único héroe envalentonado amante del buen fútbol y de los códigos que hizo caso omiso de la indicación fue nuestro querido Román, que (y cito) «era el unico qe ponia (junto al Masche) qe iba buscaba la pelota» (recontra re mil sic).

De nuevo: al margen de tener un juego muy vistoso y goles cada tanto (que no se discute)… mientras todos pensabamos que el tipo no corría una pelota, él era «el único que ponía, que iba y buscaba la pelota».

Así es nomás… uno no conoce a la gente hasta que la conoce, eh… (?).

Al final Riquelme es feliz y pone huevo’