Roxana es la almacenera de la esquina de mi casa. A pesar de que Roxana no me suena a nombre de almacenera (Griselda por ahí sí), yo no elegí el nombre, y seguramente su madre o padre (que sí eligieron el nombre) no eligieron su profesión. O por ahí sí. En el segundo caso, creería que fue una mala elección de los padres. En el primero, una mala elección suya. Pero eso al margen.

Roxana es una mujer que te saca charla por cortesía, pero al mismo tiempo deja ver notoriamente que no quiere charlar. En una de esas no-charlas, surgió el siguiente diálogo sutil

Yo – Una coca de litro y medio, una mostaza, una leche descremada y una docena de huevos.

Roxana – Ahí está todo. ¿Los huevos los llevas en la mano?

Yo – No, soy hincha de Racing.

Roxana (cara de «no entiendo de fútbol») – Ah… (duda) ¿Qué tiene que ver?

YoHace medio campeonato que los tengo en la garganta.

Risas.

Las risas eran de Roxana, del flaco que hacía una entrega, y de Mariano Peluffo, (nota: vive a un par de casas de mi casa) que justo entraba a comprar una Coca.

La situación es medio bizarra, pero prometo que fue tal cual así.