Lo vi en el ciprés en el patio y pasé por las siguientes sensaciones:
1) Etapa inicial: Cara de circunstancia. Duda. El título «enano desquiciado y pendular observando un camello con las articulaciones vencidas» no podía ser más descriptivo. Lo pensé un rato, pero no le podía agregar nada más.
2) Etapa de risa: Cuando tose y se sigue riendo empezó la risa. Todavía cundía el desconcierto.
3) Nudo: en la garganta. Por un lado pobre camello. Por otro qué bien la está pasando el enano!
4) Dubitación: Me pongo a esperar que salga de golpe y porrazo la típica cara de la minita del exorcista con un alarido de terror. Mientras descubro que no aparece, me quedo pensando si no será algún tipo de lavado de cerebro de alguna revolución enanista o algo por el estilo.
5) Desenlace: Con adelantadas de por medio (de ninguna manera voy a mirar 2:52 de un enano riéndose de un camello sufriendo. Si desperdicio el tiempo, lo hago en otras cosas), termino y me quedo con una sensación que no me sale describir. Fue algo así como la primera vez que vi a Larry de Clay en televisión… o a Nino Dolce en un informe de RSM.