Y no es para mí, tranqui…

Resulta que a mi perro siempre, desde que lo compramos (suena feo lo "compramos", pero lo compramos…), le agarran cada cierto tiempo como patapúfetes, o lo que mi mamá da en llamar "la chiripiorca"… que es basicamente una especie de ataque, empieza a hacer como un ruido con la boca y se estira todas las piernas… no puede caminar, se cae al piso y a veces al final vomita… si señor, asqueroso… y encima una vez que vomita se le pasa y sigue su vida común y yo (como generalmente le pasa cuando no está mi mamá) tengo que limpiar el vomito…

La cosa es que lo habíamos llevado a una veterinaria y dijo que eso le pasaba porque le dabamos de comer pollo, que él no puede comer pollo y que si le dabamos le agarraba eso… le preguntamos si era alguna enfermedad, epilepsia o algo asi y dijo que la epilepsia en los perros no existia… al no tener idea del tema "Los perros y la epilepsia", nos volvimos a casa contentos con la respuesta…

Por un lado lo del pollo era verdad, mi mamá le daba de comer pollo… entonces dejamos de darle, por su bien, a pesar de su amor por el maldito pollo (al punto de que cuando hay pollo para comer, pierde cualquier rastro de consciencia y se sube a la mesa del comedor a comer pollo)…

Al tiempo de no darle de comer más pollo, le seguían agarrando con distinta frecuencia (en promedio cada 20 días mas o menos)… o no era por el pollo y la señora nos chamuyó, o el perro comía pollo a escondidas… pero si ni nosotros comiamos pollo, no había pollo en la casa… entonces nos daba una variable nueva: por ahí el perro se iba de joda con amigos del barrio a comer pollo… lo cual era imposible… porque:

a) no tiene amigos, su amigo era un rottweiler gigante ("CONAN") al cual le olió las partes e hizo reaccionar con un tremendo mordiscon en el cuello… igual safó porque el otro es gigante gigante…

b) su otro amigo era una doberman… pero a esa no le gusta el pollo…

Entonces nos quedaba sólo pensar que la señora veterinaria se había equivocado… Ahí fuimos a otro veterinario (si, era más facil ir a otro desde el principio… pero sin pasar por todo esto, lo último que ibamos a pensar era que la veterinaria no tenía "nilamaspu" idea de la vida)…

El otro veterinario nos dió la sentencia real: La epilepsia en los perros existe, alrededor del 10% de los perros la tiene y el mío es uno de ellos… ahora hace como 3 meses que no le agarra, pero la próxima vez que le agarre se lo llevamos y según los "sintomas" nos va a dar algun remedio o algo para el bendito animal…

Y esto fue todo… para el que estaba esperando algo útil de éste todo esto, no tengo palabras… solo pedirle disculpas… 😛