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Etiqueta: Madrid

¡Finalmente llegué a Europa!

Barcelona - Camp Nou

Son las 11 de la noche y estoy en un hostel de Barcelona (en una habitación para 8 personas) mirando un Racing vs River con dos ingleses que están en una especie de «springbreak universitario».

Yo en mi MacBook, sentado en la cama, nervioso y gritándole cosas románticas a Bou, y ellos dos sentados cerca preguntándome por Racing, maravillándose por el cariño que le tengo a Milito, y cantando conmigo «Muchachos traigan vino, juega la Acadé» con un acento rarísimo. Pero, ¿cómo es bien que llegué a ésta situación?

Porque finalmente llegué a Europa. Después de un genial viaje con escala en San Pablo y de una catarata de saludos, felicitaciones, consejos, ideas y también puteadas amistosas que me propiciaron desde que conté que renuncié y me vine de viaje para Europa, acá estoy, en España. Y pintando un país más en mi humilde mapita de viajes.

Mapa de viajes

Seguro quedé mal con mucha gente pero hice lo posible por agradecer a todos, porque se me hizo MUCHÍSIMO más fácil emprender el viaje sabiéndome SUPER acompañado en el sentimiento de tanta gente que dijo cosas rarísimas (hasta a algunos los leí decir que me admiraban y todo… ¡un escándalo!).

Desde el momento en que me subí al avión agarré una genial adrenalina viajera, y desde el momento en que bajé en Europa no paré de no poder creer todo lo que se me pasaba por al lado. Un poco porque lo que conocí hasta ahora es MUY lindo, y otro poco porque esa es la actitud del viaje: maravillarme, aprender, conocer, descubrir, y dejarme sorprender un poco por todo lo que pase en el camino.

Me crucé con muchas personas en mi misma situación (hablé largo y tendido con 2 argentinos -hombre y mujer- y 1 australiana que renunciaron a sus trabajos para viajar por el mundo), y compartí con ellos cervezas, charlas sobre viajes, anécdotas viajeras, y sueños a futuro. Aunque no lo creía mucho, es verdad eso que dicen que en un viaje de este estilo uno sólo está sólo si decide estarlo. Si no, es directamente imposible.

La idea de bajar primero en Madrid (además del pasaje más barato) era conocer el sistema europeo en mi propia lengua. Que no me sea todo ajeno de una. Y así fue. Y la verdad que fue una locura genial.

En estos tiempos me estoy rodeando de gente que, entre algunos tragos (antes de la ebriedad, ojo), planea viajes por el mundo. Y los cumple, ¿eh? Ese es uno de sueños de mi vida: rodearme de gente así de loca de la cabeza, así de libre, así de linda.

Yo mismo, de hecho, sigo improvisando, sin tener nada reservado y ninguna estructura fija. Si me gusta mucho una ciudad, me quedo el tiempo que mi corazón necesite. Si me pasa como con Barcelona («si no me voy hoy, me quedo a vivir»), me voy esa misma noche y listo. Todavía no sé cómo se siente sacar un pasaje con más de 10 horas de anticipación. Saco ahora y salgo en 6 horas, así que voy preparando la valija y listo.

Hasta ahora ya perdí un iPad Mini, me regalaron un termo, me hice al menos 20 amigos nuevos (de esos con los que seguís hablando), bailé con público 2 veces (sí, aunque sigo bailando horrible), conseguí 5 hinchas de Racing nuevos, hice probar el mate a unas 10 personas, y caminé y anduve (con mi tablita Penny) incontables kilómetros.

Pero en el medio de todo, contaba, conocí a la hermosa España. A la histórica Madrid (con los tours de Sandemans aprendí UN MONTÓN de cosas geniales) y a la «no sé qué pasa en el mundo que no estoy viviendo acá» Barcelona.

La Barceloneta - Barcelona

Sus callecitas, sus bares, sus «coño, vale, joér», sus tapas, sus estadios de fútbol (es increíblemente gigante el Camp Nou y es increíblemente naif la «barrabrava» del Barcelona), sus museos, sus iglesias, sus avenidas, sus monumentos y su gente tan copada. También (sé que a algunos les interesa) estuve de paso un Domingo por Hillsong Barcelona y realmente me sentí como en casa.

Seguí, en la medida de lo que me fue posible, casi todos los consejos que me dieron (que fueron MUCHÍSIMOS, entre ellos tengo MUCHOS mensajes del tipo «no te conozco pero el viaje que estás haciendo me parece increíble y te recomiendo x cosa…»), y algunos fueron realmente indispensables.

Fui un principiante, aprendí, me equivoqué, descubrí, enseñé, ayudé, me ayudaron, y no me alcanzan las palabras para explicar clarito cuánto crecí cada día desde que llegué. ¡Y eso que todavía no hice ni un cuarto del viaje!

Mi idea al escribir sobre esto no es contar cosas muy técnicas, sino más que nada transmitir un poco de las experiencias que estoy viviendo por acá. Pero si así y todo esperás consejos, anotá:

  • Los tours «a la gorra» de Sandemans los TENÉS que hacer. Son tours caminando por la ciudad con un guía, y una vez que terminás el recorrido (unas 3 horas por los puntos más importantes) vos decidís cuánto pagarle. Generalmente la gente pone 5 o 10 euros, por ejemplo. Yo a Alan, del tour de Madrid, casi le doy un beso en la boca y le dejo mi mochila con toda la plata que tenía adentro. Conviene hacerlos apenas llegás, como para tener un panorama de la ciudad a nivel mapa y un poco de su cultura e historia.
  • Los hostels de St. Christophers son UN ÉXITO. Son limpios, baratos, muy modernos (con tarjetita magnética para entrar a tu piso y tu habitación), seguros (tenés una jaulita para tus pertenencias, que cerrás con tu propio candado), y un lugar impecable para conocer gente.
  • Casi siempre el Metro tiene un paquete de varios pasajes para ahorrar un poco. Sacalo, no seas bolú.
  • Contra todos los pronósticos, a los argentinos en el ambiente hostel no nos odian, caemos simpáticos. Lamentablemente inesperado, pero sorpresivamente bueno. 😛
  • Hasta ahora lo que más barato me salió y menos complicaciones me dio para el transporte, son los buses. Los trenes están más caros que antes (aunque toda esa gente que viajó hace unos años te va a decir que convienen siempre), y los aviones low cost tienen sus promociones pero son muy estrictos con el equipaje, necesitan un par de horas de antelación, y demás. El bus es lo más barato, tiene wifi, enchufe para cargar tus cosas, y es cómodo. Aunque tarde un par de horas más que el avión.
  • Casi todos los museos tienen sus horarios gratuitos, aunque no lo anuncien mucho en los carteles. Preguntás y te cuentan. Generalmente ese tiempo te sirve para un recorrido por lo más importante.
  • Aunque (según tu personalidad) te pueda tentar pasar tiempo sólo, preguntá, hablá, sacá conversación de estupideces. Es increíble la gente genial que hay dando vueltas por ahí y las historias que traen encima. Suena cliché, sí. Pero es verdad y te abre tremendamente la cabeza.
  • Perdé la vergüenza. Te lo pido encarecidamente. Acá sí que no te conoce nadie. Y aunque te parezca que sí, casi nadie va a pensar que sos un idiota (y de última ni te lo vas a enterar, así que… ¿qué importa?). No hagas estupideces ilegales, pero dentro de lo permitido y lo sanito, probá, preguntá, recorré, equivocate, bailá, da el paso ese de más que normalmente no te animarías a dar. Es increíble dónde pueden terminar algunas cosas de esas. Aunque sea al principio hacelo por la anécdota. Después de un par de días de viaje casi que vas a necesitar vivirlo así, vas a ver.
  • Y por último, si tenés la chance de hacer un viaje abierto a Europa, hacelo. Cuando digo «abierto» pienso sin mucha previsión de más, sin muchas estructuras fijas, sin muchos planes inamovibles, sin tanta «cabeza de rutina». Y si te podés dar el lujo, hacelo sin fecha de regreso. Es una sensación increíble.

Dicho todo esto, sigo viajando. Gracias por seguir estando ahí, por seguir preguntando si sigo vivo, por seguir tirando tips, por seguir comentando locuras en las fotos, y por seguir dando ánimo a cada paso que doy. 🙂

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