https://www.youtube.com/watch?v=JTtlkdKyOWc
La gente de Mount Pleasant Group (una casa funeraria de Canadá) imaginó un smartwatch un tanto particular. No mide lo que corrés, lo que comés, los pasos que das o los pisos que subís. Mide con exactitud de segundos cuánto tiempo te queda de vida.
Obviamente, estamos hablando de un aparato que no existe. Es sólo una idea con fines publicitarios para que «empieces a planear tu último adiós, la vida de tu familia, y la preservación de tu legado«. Sí, dicho así es medio fuerte, pero me gustó la idea del «Quitbit» que proponen.
Se me ocurre algo como si fuera la idea de «El precio del mañana» con una vuelta de tuerca. Que no muestre cuánto me queda para mi muerte exacta (que puede ser en un accidente de tránsito, o de cosas impredecibles por el estilo), pero sí imaginarse que me muestre cuándo me queda de vida si sigo viviendo de la manera en la que vivo hoy.
Hasta cuándo puedo llegar a vivir si sigo comiendo como hoy, ejercitándome (o no) como hoy, caminando como hoy, trabajando como hoy, saliendo como hoy, y demás. Y con qué tipo de salud sobreviviría los últimos años.

Con esos datos, sería más gráfico y más fácil hacer cambios grandes en la vida. Si sé que corriendo 3 veces por semana estiro el tiempo de vida un año más, muy probablemente me de más ganas de hacerlo. Si sé que comiendo mejor (o más liviano o sano) voy a agregar x cantidad de tiempo, probablemente no me moleste tanto dejar de lado el combo de McDonalds para darle espacio a una ensalada (aunque todo sin exagerar, los asados y las golosinas no se tocan).
Ahora que ya sabemos que no existe, pero que nos pusimos a pensar en lo genial que estaría que existiese algo parecido, pregunto: ¿Qué cosas cambiarías de tu día a día si supieras que eso tiene un impacto directo en tu salud y en la cantidad (y sobre todo calidad) de los años que te quedan en la vida?
La buena noticia es que aunque el smartwatch no existe, los cambios que podés hacer para vivir más y mejor, existen y son menos complicados de lo que suelen parecer. Así que está bueno aprovechar una publicidad que no tiene nada que ver, para irse un poco por la tangente y pensar en todas las cosas que podemos empezar o terminar hoy en nuestra vida para hacerla mejor en todos los aspectos posibles. 🙂
Simplemente no hay tiempo para leer todo lo que quiero leer, hacer todo el deporte que quiero hacer, estudiar todo lo que quiero estudiar, y servir a Dios en todo lo que lo quiero (y tengo) que servir. Hay que ser selectivo. Y no me gusta.
Ya que estamos en el tema de los contadores, había una película «romántica» (Timer) que explotaba la idea del contador para encontrar a tu alma gemela.
Creo que siempre a uno estas cosas lo dejan pensando si verdaderamente querría saber….si es de los que entran en despair o los que aprovecharían mejor cada segundo…
Nacho, me pasa bastante parecido! Por ahora estoy tratando de elegir bien lo que sí hago, leo, miro, y etc, sea bueno y (si no es mucho pedir) que sea mejor que lo que dejo pasar. Pero es complicadísimo, comparto! Tengo un post de libros para hacer, que va un poco por ese lado! 😛
Priscila, no sabía nada de la película! Ya mismo me la anoto para verla si me decís que te deja pensando! Vi el poster y no sé si soy 100% el target, pero me dejaste intrigado! 😛