Mad Men

Casi que me estoy graduando con honores en el arte éste de llegar tarde a las grandes series de la historia de la TV yanqui. Será por eso que todavía no me nace ver Game of Thrones o The Walking Dead incluso cuando TODO EL MUNDO habla de las dos todo el tiempo en Twitter.

Llegué tarde a Mad Men (arrancó en 2007 -el Jueves se cumplen 5 años de su inicio- y sigue todavía hoy). Y hasta me costó engancharme. Pero es buenísima. Más lenta y larga de lo que estoy acostumbrado, con otro ritmo y profundidad en líneas generales, pero espectacular.

Una vez que te acostumbrás al cambio, es magnífica. Yo me convencí de que la iba a ver hasta el final en un pequeño giro de escena entre Don, Pete, Roger y Bert. No, tranqui que no es spoiler. Pero a partir de ahí no la pude dejar de ver. Y ahora sufro esperando la nueva temporada.

Prison Break

Y en el último mes llegué tardísimo a Prison Break (arrancó en 2005 y terminó en 2009 con cuatro temporadas de 20 y pico de capítulos). Voy por el principio de la segunda temporada y ya puedo decir que es de las mejores series que vi. Con el suspenso que me dejaba Lost (aunque con menos fantasía), y con más tensión todavía.

Terminé la primer temporada sentado al borde del sillón, estrujando el acolchado que me tapaba, con una empanada del almuerzo que al grito de «¡Noooo!» quedó en el paladar unos 5 minutos, y con los gemelos casi desgarrados de la fuerza que hice para resistir el momento.

La arranqué a ver hace 2 semanas y ya convencí a unas 10 personas de diferentes círculos de que la arranquen a ver. Y di una charla en público citando a Michael Scofield como ejemplo para algunas cosas. La serie te ceba. Te hacés fan de algunos personajes, odiás con tu vida a otros, te enamorás, no sabés si amar u odiar a algunos más, y todo.

Para mi las dos series fueron superar un obstáculo mental. En el caso de Mad Men, superar que esté ambientada en otra época. Lo tengo ya desde siempre: Lo que para muchos es un buen agregado, para mi es un peso. No me gusta ver series ambientadas hace muchos años, y Mad Men es sobre la Nueva York de los años ’60.

Y en el caso de Prison Break, superar el obstáculo de que esté hecha en una cárcel. Aunque más tarde vi que no todo transcurre adentro (un buen dato para el que está por arrancarla y duda), al principio pensaba que sí. Y las películas o series en cárceles en general me aburren y se salvan excepciones. Bueno, ésta es una.

Así que mientras esperamos que vuelvan las series que estamos viendo al día, si tenés un tiempo libre en la semana y querés superar esos dos obstáculos (o si, mejor, esos no son obstáculos para vos), ahí están recomendadísimas las dos. Mad Men y Prison Break.

Ahora voy a seguir intentando engancharme con Breaking Bad y a darle una merecida chance (o dicen al menos que será merecida) a The Wire. 🙂