SoloShot: filmate surfeando

Supongamos que estás cumpliendo el sueño de tu vida. Realmente hiciste la que todos deseamos: Te conseguiste una novia increíble, tierna, playera, hincha de Racing, y estás en las playas de Hawaii, disfrutando el día lindo, la arena calentita, el mar picadito pero divino.

Después de un rato de arrumacos (!) al sol, sale un ratito de surf. Como tu chica no te sigue en esa (nadie es perfecto), vas vos solo mientras ella lee un libro y se pega un bronceado (en serio, mujer imaginaria, ¡casémonos ahora!).

Pero resulta que:

1) Sos de esos tipos a los que les gusta contarle a todo el mundo que hacen surf. Que querés tener miles de fotos y videos con la tabla, chapoteando entre olas, creyendote mil. Y querés subirlas todas a Facebook y YouTube.

2) Sos de esos tipos que quieren documentar toda su vida. Videos de todos los momentos, fotos de cada situación de cada viaje, y demás (lógico, pegaste tremendo trip a Hawaii con el amor de mi vida).

3) Sos de esos tipos muy exigentes, que quieren mejorar su técnica, sus trucos, sus piruetitas, y hasta la cara que ponen a la hora de surfear. No te basta la primera persona, también querés una mirada externa. ¿Y qué mejor mirada externa que la tuya propia?. 😛

Si sos alguno de esos tipos, o si simplemente querés una cámara que a través de un sensor te siga a todos lados (se me ocurren mil ideas copadas para usarlo al margen del surf), he aquí una solución interesantísima: SoloShot (¿en qué momento ésto empezó a sonar como un post patrocinado? :P).

Trae un trípode profesional incluído, y un espacio para enganchar tu propia cámara (o sea que la calidad del video puede ser la de tu súper cámara Canon, Nikon, Sony, o vaya a saber cuál, y los seteos son los que vos indiques) en un aparatito que a través de un sensor que llevás con vos, te sigue a todos lados (tiene hasta 450 metros de alcance). Funciona así:

Al margen: Por ahí quieras ponerle un sensor a tu novia también. Sentada en bikini, al sol, leyendo, en pleno Hawaii, y con el novio a 500 metros… puede que algún ave carroñera te la esté sobrevolando. 😛