Hace ya 3 años en Huerta del Rey (España) se dio el Primer Encuentro Internacional de Nombres Raros. Una reunión, una celebración, o un festejo de todos aquellos a los que se les hace imposible conseguir tazas, patentes, lapiceritas, u ositos con su nombre.

Si yo me sentía raro por llamarme Milton (aunque desde Mambrú para acá se va haciendo más común), no sé qué le queda a Baraquisio, Marciana, Canuta, Hermógenes, Sindulfo, Leoncia, Sicilio, Firmo, Atolia, Bienvenida, o a Gurgundófora Cancionella.

Es curiosa la historia: Como antes en el pueblo había varios con nombres y apellidos iguales, y eso traía problemas para repartir el correo. Así que a un Secretario del Ayuntamiento se le ocurrió pedir que se pongan nombres raros. Y así arrancaron a tirar fruta a pleno. Y hoy, varios años después, hacen fiestitas para reirse entre ellos. 😛