Claro clavoSi no amara tanto la vida (la propia y las ajenas) en éste mismo momento estaría cargado hasta el cuello de dinamita, dispuesto sin ningún tipo de dudas a volar por los aires alguna central de Claro. La que más impacto negativo (del que sea) le genere a la empresa.

Odio la maldita felicidad de todos los modelos que posan en publicidades de Claro. Odio cada vez que escucho «Es Simple, Es Claro» (decile a mis bolas hinchadas de llamar pidiendo la baja eso de que es simple y es claro). Odio ese logo horrible que tiene. Y odio por añadidura CUALQUIER EVENTO, RECITAL, SITUACIÓN, EQUIPO DE FÚTBOL, O COSA DE LA VIDA, que tenga el auspicio de Claro. Punto.

Con lo horrible que funciona el servicio y lo mal que te tratan en atención al cliente, me sorprende que no haya más Bin Laden’s made in Argentina. Casi que me decepciona pensar que entonces la gente no está tan loca como todos decimos.

Sí, todavía sigo con éste problema. Los odio.