Solemos decir a modo de exageración (sobre todo después de ir de camping, o estar en contacto con la naturaleza), las frases «Me comieron los mosquitos» o «Me comieron las hormigas». En nuestro caso en realidad no es nada del otro mundo, un par de rascadas, un par de malos deseos para la familia de las hormigas en cuestión, y listo.

El problema es cuando realmente te comieron las hormigas. O por lo menos te picaron tanto que te terminaron matando.

Hormigas Asesinas

Eso es lo que le pasó al compañero Santiago Ortiz, un campesino boliviano que, pasado de copas, decidió tomarse una siesta bajo un árbol de Palo Santo, sin tener en cuenta que allí también habían decidido tomarse una siesta cientas de hormigas de una especie bastante virulenta.

El asunto es que lo terminaron picando «millones de esas hormigas» (no sé hasta qué punto es una exageración o no esa) y entre el mini-venenito de cada una, la unión hizo la fuerza, el pueblo unido no fue vencido, y terminaron matando al compañero borracho.

Así que, muchachos, muchachas: tengamos cuidado con el alcohol. Y si usted ya se pasó de rosca, por favor intente llegar a su casa para dormir.

Hoy en día si no te viola un depravado cualquiera, ni un grupito de ladrones te afanan todo lo que tengas encima, te pueden matar un grupo de salvajes hormigas asesinas al temeroso grito de «¡BUSH, FASCISTA, SOS VOS EL TERRORISTA!».