En su momento vimos lo complicado pero importante que es llamarse Milton, y las carencias que eso trae consigo (falta de tacitas, llaveros, patentes, la gente diciendo «¿Victor? ¿Nico?» cuando le decís «Milton», y demás).

Pero si no tenemos tacitas, menos que menos tenemos publicidades con nuestro nombre.

O no teníamos, debo decir. Porque nos estamos levantando (preparense «Matiases», «Pablos» y «Juanes») y MasterCard y The Big Lunch están con nosotros.

http://www.youtube.com/watch?v=YYn6cJ2cjDU

Gracias a Nico, que fue testigo del primer paso de la revolución de los Milton’s (nota mental: tengo que hacer un libro con ese nombre) y me lo pasó.

«Somos Milton Avenue… y juntos, podemos hacer lo que sea».