x-ray

Una noticia en Infobae que veo en el «estado» (como el nick) de una amiga en Facebook cuenta de un señor de casi 70 años que fue al hospital con «la tapa de un desodorante que el jubilado se habia metido en el recto mientras realizaba prácticas sexuales». No sólo eso, el tipo vivía en un pueblo de 3.000 personas, y obviamente las otras 2.999 se enteraron al toque del percance.

Pero al margen de eso, la nota cierra con éste párrafo:

Los médicos del hospital de Roque Sáenz Peña aseguran que, por mes, asisten entre dos y tres casos de hombres que introducen en su ano distintos tipos de objetos, entre ellos pilas y envases de desodorantes.

Muchachos, reflexionemos, por favor.

Machos eran los de antes.