No es mi caso, aclaro para algún preocupado que leyó el título de sopetón. Va, creo que no es mi caso. Ok, ahi vengo, me voy a fijar si no es mi caso.

Volviendo al asunto, uno intuye generalmente que debe ser doloroso que te metan los cuernos, pero una cosa muy diferente es vivirlo en carne propia. Y otra todavía más diferente es vivirlo TAN en carne propia como éste hombre:

Con una foto como la de arriba y un titular digno de las verdades de los viernesGravísima cornada en el lugar menos indicado«), es para reirse un rato la nota de Infobae al respecto.

La lesión según la nota es una «herida en la región anal con rotura total de esfínter, desgarro de recto de 15 centímetros y lesión isquiorrectal de 20 centímetros”, algo así como lo que deben haber sentido los amigos brasileros hoy, ¿no?.

Alguno probablemente se esté preguntando si da reirse de ésta desgracia ajena. Por mi parte y con todo respeto al señor de rosa con voladillo y el ano roto, creo que si uno juega innecesariamente con fuego, se tiene que bancar quemarse. Y si uno juega innecesariamente torturando toros, que se banque que le metan los cuernosUn poco de justicia