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El homenaje siempre llega tarde

Homenaje

Aunque no es para hablar de ésto puntualmente, dejenme citar una noticia de actualidad: En Argentina hace unas horas murió Juan Alberto Badía, un conductor de radio y televisión que marcó una época en los medios argentinos. Tenía cancer y hace unos días estaba internado por una neumonía. Tristemente algunos periodistas lo dieron por muerto durante la tarde de ayer, casi todos los medios nacionales lo dieron por muerto durante la noche, y finalmente unas horas después murió de verdad.

En cada oleada de rumores de muerte (que los medios daban como confirmados) arrancaba en TV algún especial de su historia con música triste, en Facebook empezaban a correr fotos con o del famoso, y en Twitter chorreaban lamentaciones, frases inspiradoras, y homenajes varios.

Ahora sí todos reconocíamos su talento, su capacidad para influir un medio hasta cambiarlo, y sus tantas virtudes que hasta hace unos días nadie nombraba. Ahora sí los canales y radios que lo tuvieron entre sus filas y los que no, le contaban a su audiencia lo grande que fue el hombre, y lo trascendente que fue su trabajo.

En cada oleada de rumores «confirmados» aparecían los pequeños homenajes, y cada vez que la sobrina de Badía salía a decir que no había muerto, esos homenajes frenaban. ¡No sea cosa que salgan en vida!. Esperabamos a que realmente muera para tirar una frase ocurrente sobre su vida que lo haga quedar como un campeón, para decir todo lo que nos enseñó, o para agradecerle por dejar su marca positiva en su entorno.

Y mi punto no es hacer una crítica a la gente, al que se emociona u homenajea, o algo por el estilo. Entiendo los tiempos de las personas y de las empresas de comunicación (un suplemento de Badía vende más ahora que hace 1 mes), y entiendo también que lo primero que nos salga cuando alguien muere, de corazón y sin hipocresías, es buscar recordar lo mejor de su vida. Y me parece buenísimo.

Pero no puedo evitar quedarme pensando que los homenajes siempre llegan tarde. Homenajeamos al jugador cuando se retiró, al famoso cuando se murió, al amigo cuando se va a vivir a otra ciudad, a los compañeros de curso o de oficina cuando terminamos la cursada o cambiamos de trabajo, y demás.

Y hasta nos incomoda hacer ese mismo homenaje con el otro tipo en vida. Nos suena muy cholulo decirle al otro, en vida y a la cara, todo eso que decimos una vez que ya se murió. Muy cursi. Muy chupamedias.

Pero la verdad es que, aunque la incomodidad nos haga sentir lo contrario, no necesitamos una excusa para valorar la vida, el trabajo, el talento, el esfuerzo, la presencia, o hasta algún mínimo gesto de otro. Y menos todavía necesitamos que sea famoso. Si el carnicero de la vuelta te trata bien como cliente, si el kioskero te atiende siempre con una sonrisa, si tenés algún amigo de fierro, o si un jefe no es todo lo malo que se espera de un jefe, podés hacerselo saber sin necesitar excusas y sin que el equilibrio del mundo se pierda por eso.

Si un escritor te cambió la vida con su libro, mandale un mail haciéndoselo saber. Si algún músico, algún profesor o maestro, algún «speaker» en una conferencia, algún periodista, o cualquier persona en cualquier área de la vida (sea ese su trabajo o no) te mejoró la vida de alguna manera, aunque sea indirectamente, y sentís las ganas de que lo sepa, hacéselo saber cuando todavía tiene sentido también para él, cuando puede mejorar su trabajo, su día, su autoestima, o hasta su trato con los demás.

No des por sentado que lo sabe, y no esperes a que se vaya, se muera, se retire, o se frustre por no «tener éxito», para reconocerlo como quisieras, o para aunque sea darle algún feedback sincero de ese cambio (aunque sea mínimo) que produjo en tu vida.

Mejor hacerlo ahora. 😛

8 comentarios

  1. Acá tenemos un documental sobre los grandes hitazos uruguayos (que se llama «hit») que tiene entrevistas a diversos músicos nacionales. Entonces, en un momento, uno de los entrevistados refiriéndose a otro músico que no había tenido éxito en vida pero que si había obtenido cierto reconocimiento después de muerto, dijo: «qué sponsor la muerte!», y es así.
    En cuanto a lo de homenajear a los amigos o al carnicero… no sé, cuando te ves todos los días es más difícil, pero cuando pasan un par de semanas (o de meses, O AÑOS!) sin verte, las palabras lindas están. De todas formas pienso que cuando te ves todos los días con una sonrisa alcanza, o un momento de complicidad.
    Y lo de homenajear a los famosos.. yo siempre fui bastante careta, así que he saludado a algún músico o banda diciéndole «son mi banda de sonido» y muchas veces me han sonreído bien (tener cara de niña ayuda a que no piensen que voy con segundas intenciones, creo), pero otras no tanto, es como que el gesto se pierde en la cara de nada de tu homenajeado, se entiende? Yo pienso que cuando decís las cosas las decís porque tenes ganas vos, no para ver la reacción del otro.. no sé, yo no te diría «Milton, te leo siempre, sos uno de mis bloggers favoritos» (que es cierto eh!!) para que vos me respondas «Nada que ver, tus comentarios son lo más». Digo las cosas porque tengo ganas, no por lo que me podrían decir después a mi… la voy cortando por acá porque este comentario ya está quedando muy largo.
    pd: tu perro Roberto Néstor es comestible!
    pd2: una vez le escribí un mail al autor de una novela que se llama «Bolivia» (Es argentino, pero ahora no recuerdo como se llama) porque en ese momento estaba bastante mal y ese libro, que era de como el protagonista iba conociéndose más mientras realizaba un viaje de mochilero me hizo hacer un click y me dieron ganas de que supiera lo importante que había sido ese libro para mí en ese momento.. y me respondió re bien! Yo no esperaba respuesta, me alegró el día, y creo que yo se lo alegré a el jaja.

  2. Claro, a eso voy! Le alegraste el día y él a vos con su respuesta (por lo menos si sabe responder bien a los halagos, que no es mi caso :P)! Y de hecho, hacerlo después de muerto tendría ese sentimiento que a veces pasa de que «no llegué a decírselo mientras estaba vivo», que aunque por ahí no pase tanto con los famosos famosos, es durísimo!

    A veces con músicos o bandas muy famosas medio que se pierde en la horda de fans, pero también depende del músico me parece (y de la llegada directa que tengan sus medios de contacto).

    Pero ponele, aunque sea un comentario al pasar, me mató de alegría lo del paréntesis! Y a Roberto lo mató de alegría la PD! Y no costó nada! 😛

    Así que ya que estamos practicando: Gracias de nuevo por su comentario, señorita! Es siempre bueno charlar por acá con usted! 🙂

    Beso grande!

  3. Agos...!

    Creo que a Badía lo homenajearon bastante más que a la media, desde que se enfermó. Qué se yo, Tinelli le hizo un programa homenaje, le dieron el premio a la trayectoria en los Martín Fierro, lo invitaban a programas para que contara como había superado el peor momento de la enfermedad… Creo que muchos lo hacían porque eso «vendía» (de Tinelli no lo creo, se ve que había afecto ahí, y esta vez se le creo a Marcelo).
    Igual coincido que muchos esperaban que se muera para tirar los homenajes a modo de obituario (lo cual hizo que se comieran varios amagues, lo de Duro de domar por ejemplo, sin palabras), y que podrían haber dicho «que capo este tipo» cuando estaba vivo y bien, pero sin embargo muchos le cerraron la puerta. Es así, la muerte a veces mejora al que muere (no es este el caso, Badia me parece un tipazo, y un grosso en los suyo) pero no habría que olvidarse de aquellos que no le dieron bola al muerto y ahora lo lloran.

    Yendo a los pequeños gestos, creo que muchas veces uno se acostumbra. Yo no le digo a mi vieja lo rica que está la comida todos los días, porque me acostumbré a que esté rica. Si me fuera a vivir sola, lo extrañaría y le agradecería todos los domingos cuando la visitara. No digo que esté bien, es una teoría.

    Y ya que está, gracias Milton por ser capo. Nada, eso.
    (Reconocé que estabas esperando esto de tus lectores)
    (Joda, joda)

  4. jajaja yo sé que suena así, pero prometo que no es la idea. Me parece que si vivieramos en un mundo en el que le demos más bola a difundir, agradecer, compartir, y aprovechar lo que nos gusta en lugar de bardear a lo que NO, todo sería un poquito más lindo. Por eso rompo con esa idea! 😛

    Y con lo otro, comparto que se lo trató mejor antes y después de morir que a varios otros que también merecían homenaje. Pero lo de Badía lo cito a modo de ejemplo porque justo pasó cuando estaba escribiendo sobre el tema nomás. Es en general a lo que voy! 🙂

    Y ya que estamos: gracias Agos por ser capa y por estar absolutamente siempre! 😛
    Beso grande!

  5. ferchu

    muy weno este post!
    me hizo pensar mucho y reflexionar un par de cosas!
    y aprovechando el tema te dejo mis GRACIAS! y animarte a que sigas publicando las cosas copadas que subis, porq varios (por ahi en silencio como yo) te seguimos y disfrutamos de tu blog!
    gracias por incentivar a SOÑAR, INNOVAR, REFLEXIONAR !

    (es verdad que cuando esribis estas cosas te sentis re goma pero quizas valga la pena! jaja)
    saludos! =)

  6. Ferchu! Muy buena onda el comentario! Muchas gracias!
    Gracias a vos por leer siempre y por aprovechar ésta vez la volada para comentar! 😉
    Se siente goma un ratito pero después se pasa y sirve! jaja
    Abrazo grande y buenísima semana!

  7. Gise

    GRACIAS, Milton!!!
    No comente nunca, a veces por falta de tiempo, otras por no saber qué decir. Pero hoy, después de leerte, me hago presente para contarte que, de alguna manera, sos parte de mi día a día.
    Llegue al blog hace unos meses y me entusiasmo el contenido, me divirtió, sorprendió, me hizo pensar, descubrir, soñar. Y se volvió rutina, prender la computadora y darme una vuelta por acá.
    Y con «Me quiero ir de viaje»… No hago otra cosa que sentir y pensar y proyectar eso, viajar, agarrar la ruta y que me lleve a donde sea, descubrir qué hay más allá. Cada lugar que diste a conocer ahí, me generó una ilusión nueva. Las ganas están, y son muuchas, falta el empujón final… O quizás la compañía.
    Es cierto que muchas veces no agradecemos, no decimos cuánto queremos, porque damos por hecho que el otro lo sabe. A veces no abrazamos para no ser «pesados» y sin embargo, quizás sea lo que el otro más espera. Hay que dejar de limitarse y vivir el instante como nos salga, sacando para afuera.
    También es cierto que muchos aprendemos cuando nos pasa algo. Yo perdí a mi vieja por un cáncer hace poco también y el sabor amargo, la bronca y la impotencia que te genera contra la vida no tiene explicación. A mí, lamentablemente, me quedaron muchas cosas que, hoy me doy cuenta, me hubieran gustado decirle a mi vieja. Yo aprendí, de la peor manera, que a los que tenemos con nosotros hay que homenajearlos todos los días.
    Gracias por compartir este espacio tan tuyo. Un placer leerte, Milton.
    Abrazo grande!!!

  8. Gise! Una tristeza lo que te pasó, y no puedo ni imaginarme el dolor, ni nada.
    Dicho eso, es buenísima la enseñanza que sacaste, es buenísimo haberlo aprendido, y empezar a aplicarlo a partir de ahora con quienes sí tenemos la oportunidad de aplicarlo.
    Gracias a vos por leer, por hacerme parte de ese día a día, y por hoy tomarte el ratito para comentar y hacermelo saber! Es un placer que le da sentido a escribir locuras y huevadas en una pantalla! Así que está bueno saberlo! jeje
    Animo que la vida en el fondo es linda, aunque a veces cueste o duela!
    Abrazo grandísimo y gracias de nuevo por el comentario! 🙂

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