Me suena imposible que exista alguna persona con intereses amorosos y habitante del planeta Tierra que pueda no sentirse identificada con el video de arriba. Ya sea por haberlo experimentado o por haberlo «sufrido» de alguna manera, de ida o de vuelta. O ambas. Porque el ser humano es jodido de por sí, y cuando se trata de amor, es más jodido todavía.

Y no decimos lo que pensamos o sentimos, para no asustar a nadie. Y no hacemos lo que haríamos para no parecer desesperados, «entregados», o… enamorados. Porque somos jodidos.

Y porque en algunos casos (sobre todo con aquellos que suelen experimentar tanto con eso que ellos llaman «amor») el proceso de selección es parecido a tener varias pestañas abiertas en Chrome: sos uno entre varios, hay poco tiempo para dar una buena impresión, te pegan una leída superficial, y si lo primero que se ve no atrae… a otra cosa se ha dicho. 😛

Y en pos de eso, le sacamos lo natural a la cuestión. «No sea cosa que piense que…». Y terminamos viviendo el amor (o el enamoramiento) según lo que le parece a alguien que «sabe más del tema» (?!). Que recomienda no mostrarse tan interesado, no dar tanta bola, no buscar tanto, no llamar (o «textear») primero uno, decir te amo a partir de cierto mes, y demás consejos ancestrales.

Siendo un tipo que no tiene idea de «cómo debe manejarse el amor», en ésta mañana parcialmente nublada en Buenos Aires, levanto mi copa de Nesquik para brindar por el amor con lástima por las historias de amor que podrían haber sido y no fueron. Y brindo con mi Nesquik (con 3 cucharadas puestas después de la leche, sin azúcar) por lo natural, por ser como uno es, le guste o no a la potencial pareja de turno. Total ya vimos que si sos natural te va mejor. 😛

Y sin que me titubee la mano ni la vida me haga sentir flojito, brindo por los amores de la vida, de paso. Ese amor tipo NoahEsos que son para toda la vida (porque ya lo comprobó Racing: el amor para toda la vida existe). ¡Y fuerza que éste año lo encontramos! ¡Este es el año, Academia!. 😛