El proceso de selección de material para post en éste blog es bastante arbitrario. Cuando vi el video de abajo me pareció espectacular, pero sentí que me iban a odiar si ponía un post sólo con eso (sí, debería dejar esas estupideces, ¿Qué me agarró? ¿Quién me creo que soy acaso? ¿El New York Times? ¡Sorete! ¡Montonero Vieyra, vuelva a poner huevadas o renuncie!).

Todo cambió cuando le encontré compañerito al video de abajo (el de arriba, lógico). Son las dos muy buenas avivadas en el fútbol americano (el football), un deporte que por no entender del todo, nunca supe apreciar como se merece. Y con éstas cosas me siento más cerca de aquel objetivo.

Sabía del tremendo artilugio de motivación que (junto con el basquet) significa el deporte para los yanquis. De eso sí me enteré en las películas. Y supe disfrutarlo, emocionarme y reírme a carcajadas en «Pequeños Gigantes» (¡Es de 1994 ya! ¡Si vieras en Google Imágenes cómo creció «La Hielera«!).

Pero con éstos videos valoré, como dice mi amigo el Gordo Lucas (que no es gordo, pero sí es amigo), la creatividad que trae consigo cada táctica de éste juego extraño. Para hacer cosas como éstas, o para avanzar 10 metros en el campo aunque sea. Es curioso.

Me pregunto, así como una duda que me asalta, si el avivado será pariente, amigo, cercano, conocido, o está influído por, o si directamente… ¿Será argentino?. 😛