Nuestro desafío de verano: #4Amigos6Semanas1Vino

Tengo un grupo de amigos de hace años en el que somos 4 personas. Pero grupos de amigos de esos en serio, esos que tienen grupo de whatsapp propio y todo (?).

Tenemos por un lado al contador creativo que es un animal con los números y en el fondo creemos que algún día nos va a sacar a todos los demás de la miseria; el vendedor de autopartes ágil para el 1 a 1 clave para caer bien en cualquier otro grupo; el enfermo del gimnasio, casi fisicoculturista estilo Schwarzenegger, que amedrenta con la imagen pero en el fondo es un tipazo; y… yo, que vendría a ser el blogger, o… no sé bien cuál sería mi papel todavía.

Una particularidad que tenemos como grupo es la designación de nuevos objetivos a corto, mediano y largo plazo. Digamos que tenemos muy bien desarrollado el Ministerio de Nuevos Desafíos y Pequeñas Grandes Metas.

Hay que decirlo: la mayoría de las veces son estupideces, pero cada tanto también salen buenas ideas. Pasan cosas como ir al aeropuerto nomás para estar un rato ahí y vivir esa sensación de irse de viaje un Martes cualquiera, salir a las 3 de la mañana a la ruta nada más para ir a desayunar unas medialunas a Atalaya (y volver después de terminado el café) o ir a una fiesta judía para no judíos para mi cumpleaños y terminar haciendo crowd-surfing al ritmo del “Hava-nagila” (por poner algunos ejemplos).

Sabiendo esto, me agarraron y me regalaron estos Wine Despenser para probar entre nosotros. Y como desde el mismo día en que me llegaron mi vida se convirtió en una aventura de película (esto es completamente mi vida real)…

yo lo tomé automáticamente como un desafío personal. Y me puse manos a la obra.

Para que estemos todos en la misma página, hay que saber lo siguiente: El Wine Dispenser es algo así como una caja premium de vino que llevarías de regalo de nuevo a casa en un viaje, pero que adentro tiene una bolsa cerrada herméticamente, lista para mantener las propiedades naturales del vino por 6 semanas una vez abierto.

#4Amigos6Semanas1Vino: Wine dispenser de Suter

Dicho eso, entendí que no hay mejor manera de probar algo que tiene que ver con vinos y que mantiene su calidad con el paso del tiempo, que hacerlo con un grupo de amigos de esos que también supo mantenerse firme y hasta mejorar con el paso del tiempo, las buenas, las malas y los desafíos.

Y no sigo porque me pongo cursi.

La cuestión es que uno cumple años el 11 de Octubre y su fecha ya la festejamos, pero los demás cumplimos: uno el 20 de Diciembre, otro el 18 de Enero, y la temporada de cumpleaños la cierro yo con el 31 de Enero de 2016. Del 20 de Diciembre al 31 de Enero hay exactamente 42 días, o dicho de otro modo, 6 semanas.

Así que en este caso el desafío con los Wine Dispenser que nos regalaron va a ser abrir el vino para el cumpleaños de “Logu” (20 de Diciembre), hacer que viva con nosotros la temporada de verano 2015-2016 (acompañándonos a quintas, asados, noches especiales, terraceadas estrelladas, escapadas a la costa, y etc), tomar algunas copas más en el cumpleaños del “Chino” Fruty (18 de Enero), y que este genial invento demuestre que cumple con lo prometido con el brindis final, el próximo 31 de Enero de 2016 en el asado por mi cumpleaños.

Un wine dispenser rinde por 20 copas (4 botellas), así que con uno solo nos alcanzaría para hacer un brindis en cada cumpleaños (una copa cada uno), y encima tendríamos dos chances más de brindar por las sorpresas que sea que nos depare el verano para festejar.

A la par, y para no quedarme atrás, yo voy a tener un wine dispenser paralelo para ir tomando una copita diaria, porque no hay que esperar a las fechas especiales, es uno el que hace que terminen siendo especiales. Y sí, porque cualquier excusa es buena para tomarse una copa de vino. 😛

Como la caja misma me promete “garantía de calidad de la primera a la última copa”, ya tenemos guardada aparte una de las botellas del mismo malbec que trae el wine dispenser para comparar si en el día 42 es real que la calidad y las propiedades del vino se mantienen intactas.

Así que ahí está presentada en sociedad la primer propuesta/desafío que tenemos para nuestro verano (y la primera que planeamos con tiempo y hacemos pública, todo un logro para gente como nosotros): #4Amigos6Semanas1Vino. 🙂

Y así, queridísimos y queridísimas, en este blog damos por iniciado un verano de desafíos nuevos, locuras nuevas, y huevadas con amigos. Como tiene que ser.

¡Salud! 🙂

13 trucos para viajar mejor: infografía con hacks de aeropuerto

Trucos para viajar mejor: hacks de aeropuerto

Aquellos que suelen viajar seguido, con el tiempo aprenden algunos trucos de aeropuerto para viajar mejor, más cómodo, menos apurado, y en mejores condiciones.

Conseguir mejores asientos (o hasta algún espacio en primera clase), pasar más rápido por los controles, que la batería de tu teléfono o tablet dure más (o se use mejor, que para el caso es lo mismo), reconocer más rápido tu valija en la cinta de equipajes, y demás pequeños asuntos que te mejoran el viaje en los detalles.

En el blog de Toggl recopilaron 13 trucos para viajar mejor, los nombraron “Airport hacks” (algo así como “trucos de aeropuerto”), y los juntaron todos en una sola infografía. Acá van algunos interesantes:

  1. Hacé el check-in online.
  2. Personalizá tu equipaje (así se distingue a la distancia a la hora de buscarlo en la cinta).
  3. Quedate cerca del stand de Business (si rebota algún regalito en primera, no te van a ir a buscar por el aeropuerto).
  4. Si tenés sed, pasá una botella vacía por el control de equipaje (la llenás después, llena no puede pasar).
  5. Conocé las reglas (no importa si esas tijeras son de peluquero o si es una daga del siglo 15, son objetos metálicos afilados y no los podés meter en un avión lleno de pasajeros).
  6. Asegurate de que tus dispositivos o tus bolsas con líquidos estén a mano para mostrarlas en el control (casi seguro te los pidan ver, si los pones en el fondo de todo demorás la cola).
  7. Vaciá tus bolsillos antes de que te toque pasar.
  8. Bajá tu boarding pass y mapas del lugar de llegada por si no tenés conexión (a mi en el viaje por Europa me sirvió la app “Maps.me”, y me pasó seguido eso de no tener conexión).
  9. Elegí la cola de la izquierda. Como la mayoría somos diestros, los estudios dicen que solemos elegir las colas de la derecha.
  10. Llevá zapatilla de enchufes o adaptador con varias entradas. Son baratos y en lugares con pocos enchufes te pueden servir para cargar varias cosas o hacer amigos.
  11. Mantenete cerca de tu puerta de embarque para tener toda la información posible.
  12. A veces los equipajes se pierden, así que guardá lo esencial (y si podés alguna prenda de ropa) en tu equipaje de mano.
  13. Abordando último, si algún lugar del vuelo está vacío, podés elegirlo (y si sos vivo y ponés buena cara de poker, por ahí puedas elegir algún asiento de primera).

Trucos de aeropuerto para viajar mejor

¿Cómo es Dismaland, el “Disney malo” de Banksy?

Así como existe Disneyland, “el lugar más feliz de la tierra”, ahora existe su hermano malvado: “Dismaland, un parque temático para anarquistas principantes“. No apto para niños, de sólo 5 semanas de duración (cierra el 27 de Septiembre de 2015), y bajo la firma de Banksy (un tan famoso como desconocido y polémico artista urbano británico que suele despacharse en contra del capitalismo, la publicidad, el poder, y demás asuntos).

Entrando a Dismaland se escucha por los parlantes que “la vida no es siempre un cuento de hadas” (como rezaba una de sus obras en burla a Disney de 2012), los vendedores no venden globos de Mickey, sino más bien globos con una inscripción particular: “Soy un imbécil“. Cada uno de los miembros del “staff” del parque son en realidad actores que viven depresivos y llevan un uniforme que dice dismal (“triste, deprimente”).

Dismaland, el parque de diversiones de Banksy

No hay piratas del Caribe, sino barcos con migrantes subsaharianos. El castillo no es brillante y reluciente, sino más bien un edificio tétrico y abandonado que está más cerca de The Walking Dead que de la Cenicienta. Y hablando de la Cenicienta, una de las atracciones más fotografiadas del parque es la que mezcla a la mítica princesa de Disney (muerta) con Lady Di y su trágico accidente.

Dismaland, el parque malo de Disney por Banksy

En Dismaland hay más de 10 obras de Banksy en exposición, más de 50 artistas de 17 países distintos, y todos los viernes tiene shows especiales que van desde DJs hasta noches de comedia. Las entradas cuestan U$S 5 cada una, pero los visitantes pueden pedir un crédito para tener más dinero para gastar adentro del parque… aunque la tasa de interés es del 5000%.

Hay disponibles unas 4000 entradas por día para esta exposición artística hecha parque de “diversiones”, y ya es un hecho que desde su inauguración la web de venta vive caída por la alta demanda y las colas en la puerta del parque suelen ser larguísimas. Hasta hay una pareja que canceló su luna de miel de 3 semanas en el Caribe para poder estar en la inauguración.

El castillo de Dismaland

El parque está en Weston-super-Mare (Inglaterra) y ocupa unos 10.000 metros cuadrados. Para lograr el secretismo y la sorpresa que caracterizan a Banksy incluso en un parque gigante, se le dijo a los vecinos que adentro se estaba filmando una película de suspenso de Hollywood. De principio a fin del proyecto, sólo 4 personas del gobierno local sabían lo que realmente pasaba ahí adentro.

Los visitantes de Dismaland

Un video de Alex Jefferis permite “vivir la experiencia completa”…

El sitio advierte: “Se prohíben estrictamente pinturas en aerosol, rotuladores, cuchillos y representantes legales de la Corporación Walt Disney“.

Genial video de seguridad de Air New Zealand con Agustin Pichot y los All Blacks

Es un hecho que después de haber viajado un par de veces en avión, casi nadie presta atención a las normas de seguridad que (por ley) cuentan (y hasta un poco que actúan) las azafatas en todos los vuelos. Para ganarle a ese desinterés, algunas aerolíneas tienen sus variantes creativas: Desde azafatos rapeando y haciendo beatboxing hasta grandes videos de seguridad con producción hollywoodense.

Ese es el caso del nuevo video de “Safety Instructions” de Air New Zealand, que decidió crear una puesta en escena a lo “Men in Black” pero contando todos los cuidados, atenciones, y reglas que se deben tener en un vuelo de su compañía. Un poco para hacerlo más divertido, y otro poco por toda esta cosa “viral” que se genera alrededor.

Pero por si gente bailando a lo Men in black una canción pegadiza no fuera suficiente, hay que saber que los protagonistas del video (esos que bailan y dicen que te abroches el cinturón, que no fumes en ningún momento, o que primero te pongas vos la máscara de oxígeno y después a tu hijo) son algunas grandes leyendas del rugby internacional, como Agustin Pichot (ex-capitán de Los Pumas), Martin Johnson (ex-segunda línea de la selección inglesa), y David Campese (campeón del mundo con los Wallabies).

El video de seguridad de Air New Zealand con los All Blacks

El “elenco” del spot lo completan varios jugadores actuales de los All Blacks, hasta su entrenador Steve Hansen (todo esto tiene un sentido: Air New Zealand es sponsor de los All Blacks), y un reconocido cantante, actor y personalidad de la tv australiana: Stan Walker.

Me gustaría ver cómo reaccionaríamos los argentinos a una publicidad de Aerolíneas Argentinas con Los Pumas. Por ahora lo más parecido al video de Air New Zealand que tenemos con Los Pumas es el “Control de Pumalemia” de Renault:

Vivir viajando, vivir intentando, vivir aventureando

Vivir aventureando

Volví del bendito viaje a Europa. Volví a casa (con mi ducha, mi cama…), a los amigos (con nuestras charlas, cerveza por medio, que van desde Messi vs. Maradona hasta si “vale” o no tener una relación con una prima segunda), a los mates a toda hora, a fútbol, y demás.

Fue un viaje espectacular. Mucho recorrido, muchos lugares y personas conocidos, mucho leído, mucho experimentado, muchas cosas hechas por primera vez, muchas nuevas costumbres, una catarata de nuevas anécdotas, y muchísimas reflexiones. Y ahora está la vuelta.

AMO a Buenos Aires, así que en ningún momento fue un problema para mi volver a mi ciudad. Nomás que no me encanta la idea de no seguir viajandoAsí que lo que decidí es no dejar de viajar.

Vivir para trabajar

Incluso el tiempo que pase en Buenos Aires, lo quiero pasar con esa misma curiosidad, con ese mismo cohete en el traste que me hace no quedarme tirado en la cama, salir, recorrer, conocer, comer en lugares nuevos, descubrir parques, vistas, costaneras, personas locas, de todo.

Quiero vivir viajando acá en mi ciudad, y vivir viajando a cada lugar que tenga a mano. Vivir viajando literalmente y vivir viajando entre libros, aprendizajes, “carreras”, reflexiones, personas, cursos, lo que sea. Que todo quede impregnado con esa curiosidad que me hace mover, que me activa a seguir buscando, a no conformarme, no quedarme quieto, no dejar de aventurear.

Eso quiero: que en ningún momento la vida deje de ser una aventura. Ya sea que tengo la suerte de poder irme de viaje a un lugar espectacular, o que me quedo en casa. Quiero seguir poniéndome nuevos objetivos, nuevas metas, nuevos sueños, nuevos nortes, y no dejar de moverme en la dirección que yo decida.

Un hombre muy sabio que hace las veces de mi padre me dijo que cada uno es arquitecto de su propia vida. Hay pequeños “golpes de suerte”, pero casi siempre uno termina teniendo la vida que fue construyendo y decidiendo durante los años.

Yo no quiero construir una vida “normal”, una vida aburrida, o una vida que sufra la semana y festeje sólo que llega el viernes. No quiero una vida atrapada en rutinas que hacen que todos los días sean iguales, en laberintos de cuentas, deudas, pagos, compras de cosas nuevas, tarjetas, y demás asuntos.

No quiero una vida llena de miedos, de “qué hubiera sido si…”, de no animarme, de dudar, de quejarme, de posponer todo para el futuro, o de vivir según las expectativas de otros. No quiero, me niego.

Quiero una vida de aventuras. Una vida de sueños. Una vida de probar cosas nuevas. De equivocarme mucho y pisar en falso, seguro. Pero de siempre seguir intentando.

Eso quiero: vivir intentando, vivir viajando, vivir aventureando.

Vivir, bah.

¡Finalmente llegué a Europa!

Barcelona - Camp Nou

Son las 11 de la noche y estoy en un hostel de Barcelona (en una habitación para 8 personas) mirando un Racing vs River con dos ingleses que están en una especie de “springbreak universitario”.

Yo en mi MacBook, sentado en la cama, nervioso y gritándole cosas románticas a Bou, y ellos dos sentados cerca preguntándome por Racing, maravillándose por el cariño que le tengo a Milito, y cantando conmigo “Muchachos traigan vino, juega la Acadé” con un acento rarísimo. Pero, ¿cómo es bien que llegué a ésta situación?

Porque finalmente llegué a Europa. Después de un genial viaje con escala en San Pablo y de una catarata de saludos, felicitaciones, consejos, ideas y también puteadas amistosas que me propiciaron desde que conté que renuncié y me vine de viaje para Europa, acá estoy, en España. Y pintando un país más en mi humilde mapita de viajes.

Mapa de viajes

Seguro quedé mal con mucha gente pero hice lo posible por agradecer a todos, porque se me hizo MUCHÍSIMO más fácil emprender el viaje sabiéndome SUPER acompañado en el sentimiento de tanta gente que dijo cosas rarísimas (hasta a algunos los leí decir que me admiraban y todo… ¡un escándalo!).

Desde el momento en que me subí al avión agarré una genial adrenalina viajera, y desde el momento en que bajé en Europa no paré de no poder creer todo lo que se me pasaba por al lado. Un poco porque lo que conocí hasta ahora es MUY lindo, y otro poco porque esa es la actitud del viaje: maravillarme, aprender, conocer, descubrir, y dejarme sorprender un poco por todo lo que pase en el camino.

Me crucé con muchas personas en mi misma situación (hablé largo y tendido con 2 argentinos -hombre y mujer- y 1 australiana que renunciaron a sus trabajos para viajar por el mundo), y compartí con ellos cervezas, charlas sobre viajes, anécdotas viajeras, y sueños a futuro. Aunque no lo creía mucho, es verdad eso que dicen que en un viaje de este estilo uno sólo está sólo si decide estarlo. Si no, es directamente imposible.

La idea de bajar primero en Madrid (además del pasaje más barato) era conocer el sistema europeo en mi propia lengua. Que no me sea todo ajeno de una. Y así fue. Y la verdad que fue una locura genial.

En estos tiempos me estoy rodeando de gente que, entre algunos tragos (antes de la ebriedad, ojo), planea viajes por el mundo. Y los cumple, ¿eh? Ese es uno de sueños de mi vida: rodearme de gente así de loca de la cabeza, así de libre, así de linda.

Yo mismo, de hecho, sigo improvisando, sin tener nada reservado y ninguna estructura fija. Si me gusta mucho una ciudad, me quedo el tiempo que mi corazón necesite. Si me pasa como con Barcelona (“si no me voy hoy, me quedo a vivir”), me voy esa misma noche y listo. Todavía no sé cómo se siente sacar un pasaje con más de 10 horas de anticipación. Saco ahora y salgo en 6 horas, así que voy preparando la valija y listo.

Hasta ahora ya perdí un iPad Mini, me regalaron un termo, me hice al menos 20 amigos nuevos (de esos con los que seguís hablando), bailé con público 2 veces (sí, aunque sigo bailando horrible), conseguí 5 hinchas de Racing nuevos, hice probar el mate a unas 10 personas, y caminé y anduve (con mi tablita Penny) incontables kilómetros.

Pero en el medio de todo, contaba, conocí a la hermosa España. A la histórica Madrid (con los tours de Sandemans aprendí UN MONTÓN de cosas geniales) y a la “no sé qué pasa en el mundo que no estoy viviendo acá” Barcelona.

La Barceloneta - Barcelona

Sus callecitas, sus bares, sus “coño, vale, joér”, sus tapas, sus estadios de fútbol (es increíblemente gigante el Camp Nou y es increíblemente naif la “barrabrava” del Barcelona), sus museos, sus iglesias, sus avenidas, sus monumentos y su gente tan copada. También (sé que a algunos les interesa) estuve de paso un Domingo por Hillsong Barcelona y realmente me sentí como en casa.

Seguí, en la medida de lo que me fue posible, casi todos los consejos que me dieron (que fueron MUCHÍSIMOS, entre ellos tengo MUCHOS mensajes del tipo “no te conozco pero el viaje que estás haciendo me parece increíble y te recomiendo x cosa…”), y algunos fueron realmente indispensables.

Fui un principiante, aprendí, me equivoqué, descubrí, enseñé, ayudé, me ayudaron, y no me alcanzan las palabras para explicar clarito cuánto crecí cada día desde que llegué. ¡Y eso que todavía no hice ni un cuarto del viaje!

Mi idea al escribir sobre esto no es contar cosas muy técnicas, sino más que nada transmitir un poco de las experiencias que estoy viviendo por acá. Pero si así y todo esperás consejos, anotá:

  • Los tours “a la gorra” de Sandemans los TENÉS que hacer. Son tours caminando por la ciudad con un guía, y una vez que terminás el recorrido (unas 3 horas por los puntos más importantes) vos decidís cuánto pagarle. Generalmente la gente pone 5 o 10 euros, por ejemplo. Yo a Alan, del tour de Madrid, casi le doy un beso en la boca y le dejo mi mochila con toda la plata que tenía adentro. Conviene hacerlos apenas llegás, como para tener un panorama de la ciudad a nivel mapa y un poco de su cultura e historia.
  • Los hostels de St. Christophers son UN ÉXITO. Son limpios, baratos, muy modernos (con tarjetita magnética para entrar a tu piso y tu habitación), seguros (tenés una jaulita para tus pertenencias, que cerrás con tu propio candado), y un lugar impecable para conocer gente.
  • Casi siempre el Metro tiene un paquete de varios pasajes para ahorrar un poco. Sacalo, no seas bolú.
  • Contra todos los pronósticos, a los argentinos en el ambiente hostel no nos odian, caemos simpáticos. Lamentablemente inesperado, pero sorpresivamente bueno. 😛
  • Hasta ahora lo que más barato me salió y menos complicaciones me dio para el transporte, son los buses. Los trenes están más caros que antes (aunque toda esa gente que viajó hace unos años te va a decir que convienen siempre), y los aviones low cost tienen sus promociones pero son muy estrictos con el equipaje, necesitan un par de horas de antelación, y demás. El bus es lo más barato, tiene wifi, enchufe para cargar tus cosas, y es cómodo. Aunque tarde un par de horas más que el avión.
  • Casi todos los museos tienen sus horarios gratuitos, aunque no lo anuncien mucho en los carteles. Preguntás y te cuentan. Generalmente ese tiempo te sirve para un recorrido por lo más importante.
  • Aunque (según tu personalidad) te pueda tentar pasar tiempo sólo, preguntá, hablá, sacá conversación de estupideces. Es increíble la gente genial que hay dando vueltas por ahí y las historias que traen encima. Suena cliché, sí. Pero es verdad y te abre tremendamente la cabeza.
  • Perdé la vergüenza. Te lo pido encarecidamente. Acá sí que no te conoce nadie. Y aunque te parezca que sí, casi nadie va a pensar que sos un idiota (y de última ni te lo vas a enterar, así que… ¿qué importa?). No hagas estupideces ilegales, pero dentro de lo permitido y lo sanito, probá, preguntá, recorré, equivocate, bailá, da el paso ese de más que normalmente no te animarías a dar. Es increíble dónde pueden terminar algunas cosas de esas. Aunque sea al principio hacelo por la anécdota. Después de un par de días de viaje casi que vas a necesitar vivirlo así, vas a ver.
  • Y por último, si tenés la chance de hacer un viaje abierto a Europa, hacelo. Cuando digo “abierto” pienso sin mucha previsión de más, sin muchas estructuras fijas, sin muchos planes inamovibles, sin tanta “cabeza de rutina”. Y si te podés dar el lujo, hacelo sin fecha de regreso. Es una sensación increíble.

Dicho todo esto, sigo viajando. Gracias por seguir estando ahí, por seguir preguntando si sigo vivo, por seguir tirando tips, por seguir comentando locuras en las fotos, y por seguir dando ánimo a cada paso que doy. 🙂