
Hace un ratito terminó la segunda temporada de la espectacular serie argentina Todos contra Juan. Lo hizo con un final humorístico y amoroso, fiel a su estilo, y con la participación de Steve Carell (The Office, Virgen a los 40, y demás).
Un final dedicado “A todos aquellos que siguen soñando“, con un enfoque especial en los sueños (yo chocho, claramente), con varias escenas emotivas, y con un mensaje muy copado de fondo.
En una televisión llena hasta las bolas de contenido impresentable, con tanto abuso del “lenguaje soez” para tratar de hacer reír y con tantas minas en bolas para ganar rating, eso de “un mensaje muy copado de fondo” es una bocanada de aire fresco.
Así que a me dio alegría que haya un programa así en uno de los canales más vistos. Un programa realmente para todo público, que no le quema la cabeza a nadie, que no abusa del (con suerte) doble sentido y la huevada, y que hasta motiva historias, sueños, felicidad…
Me dio ganas de darle un abrazo a Juan por su inocencia y su humor copado, a Tony por su fidelidad como amigo y su personaje entero, a Luz por… ¡por ser Luz!. Una cosa de locos.
Y no sigo porque me pongo cursi. ¡Pero qué buena serie!.
Entre Capusotto (cualquier programa de Capusotto), Todos contra Juan y Clase Turista, estoy recuperando, levemente y de a poquito, la fe en la televisión argentina…






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